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Relato sobre mi 1º de mayo en Barcelona

Salí de casa advertido por el siguiente tweet:

Según este y otros mensajes que circulaban por las redes sociales el despliegue policial de los Mossos d’Esquadra en las inmediaciones de la Plaça Universitat era brutal. Y no tardé en comprobarlo…

Cuando subía junto a mi amigo C por Ronda Universitat camino de la plaza me encontré con cuatro grupos de antidisturbios. Situados en ambas aceras de la calle, los policías retenían, pedían la documentación, registraban y cacheaban a toda persona sospechosa de acudir a la manifestación.

Mi amigo C y yo, ambos disidentes, no estábamos por la labor de facilitarle el trabajo a la policía, así que intentamos burlar los controles caminando por enmedio de la calzada y esquivando los pocos coches que a esa hora circulaban por la Ronda. Pero cuando creíamos que ya habíamos superado el cordón de los Mossos, cometí el gran error de desenfundar mi Handycam y comenzar a filmar uno de los controles. Poco más de 16 segundos de plano general tomado a pulso, desde lejos y con un zoom óptico nefasto. Apenas capté nada. Apagué la cámara, y me quedé mirando al otro lado de la calle, donde había un grupo de policías disfrazados, supuestamente, de manifestantes violentos. De pronto, un policía se dirigió a mí por la espalda:

- Oiga, el de la cámara, venga aquí conmigo. Documentación, por favor.

Yo me giré y le entregué mi DNI. El policía me indicó con la mano que me acercase a la pared de un edificio próximo. En esto estaba cuando una alguien se dirigió al agente y le pidió explicaciones:

- ¿Por qué os lleváis al chaval?

El agente, airado, respondió:

- Porque estaba grabando un control policial.

Sin más.

Entonces el policía se acerca a mí y, con tono irritado, me pregunta:

- ¿Te han convencido mis explicaciones? ¿Te han convencido? ¿Eh?

Al escuchar esto, percibí que el agente tenía ganas de buscarme las cosquillas, así que opté por callarme y no contestar. Mientras tanto, un compañero del agente indicó tanto a quien había formulado la pregunta y como a mi amigo C que se marchasen. Los empujó y e intentó alejarlos del lugar.

Cuando yo ya estaba junto a la pared, vino otro policía más joven y se llevó mi DNI. Mientras, el agente que me había retenido me ordenó que vaciase mis bolsillos y le mostrase las imágenes que había grabado. Saqué llaves, billetera y móvil y los dejé en el suelo. Después encendí la cámara. Estaba nervioso y me temblaban las manos. La ofuscación me impedía encontrar el modo de poder ver las imágenes en el visor. El agente se percató y me espetó:

- ¿Qué pasa? ¿No encuentras lo que has grabado o qué?

En un primer momento tuve la tentación de contarle la verdad: era la segunda vez que utilizaba esa Handycam, que es de mis padres, y no tenía ni idea de cómo podía hacer para acceder al menú de visualización. Pero pensé un par de segundos y opté por callar. Y acerté.

Sin saber ni cómo ni por qué, conseguí que en el visor apareciese el clip de vídeo de la discordia y le expliqué al agente que era un plano general en el que no se podía identificar a nadie. Él miró el vídeo durante dos o tres segundos, no más. Entonces me indicó que dejase la cámara en el suelo y que me pusiese mirando a la pared y con los brazos en alto. Obedecí. Me cacheó de arriba abajo y en mis bolsillos sólo encontró un flayer con los menús de un bar. Quizá frustrado por el pírrico hallazgo, el agente volvió a meter el papelito en mi bolsillo trasero del pantalón.

Tras el registro, transcurrieron más de diez minutos en los que estuve de pie plantón custodiado por el mismo agente que había retenido. Durante este tiempo, me desbordaban las ganas de pedir explicaciones, pero me controlé y me mantuve en silencio.

Mientras, seguían las identificaciones frente a mí. Un joven que había sido retenido por un par de agentes, protestó por la presión a la que la policía estaba sometiendo a los manifestantes:

- Esto parece una dictadura –dijo el chaval, indignado.

A lo que el Mosso que me custodiaba respondió con tono grave:

- Esto es un estado de derecho.

El joven no se mordió la lengua y contestó:

- Lo que es esto es un estado de derechas.

No pude contener la sonrisa. Entonces el agente me miró, y al ver mi gesto me preguntó:

- ¿Qué pasa? ¿Te han hecho gracia mis palabras? Es que si quieres tengo más para tí. Tengo más, ¿sabes?

Lo tenía calado: buscaba provocarme para que, al más mínimo desliz por mi parte, tener algo de qué acusarme. Así que callé y miré al frente con semblante serio.

Pasados unos minutos, volvió el agente joven y me devolvió el carnet.

- Muchas gracias, ¿me puedo ir ya? –pregunté.

- Sí –contestó seco el agente que me había retenido y custodiado.

Cogí mis cosas y fui al encuentro de mi amigo C, que me había estado esperando pacientemente. Juntos, marchamos a la Plaça Universitat, desde donde poco después partiría la marcha.

Por cierto, a pesar del hostigamiento al que nos sometieron los Mossos, la manifestación fue todo un éxito: alrededor de 22.000 asistentes y un gran ambiente.

Estamos perdiendo el miedo…

 

Nota: los primeros segundos de este vídeo se corresponden con la grabación tras la cual me retuvieron.

De mayor voy a ser…preso político

A mis veintisiete años, después de haber estudiado dos carreras universitarias y haber trabajado por sueldos miserables en puestos que poco o nada tienen que ver con mi formación, ha tenido que ser el Ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, quien ponga fin a la incertidumbre sobre mi futuro: voy a ser preso político.

El anuncio del endurecimiento del Código Penal no me deja otra salida. Si a partir de ahora se consideran delito actos de resistencia pasiva o la difusión por internet de movilizaciones que puedan acabar en altercados, creo que no duraré en la calle más de dos semanas. Ni yo, ni otros muchos disidentes que nos negamos acatar la injusticia, por muy amparada que ésta esté en la legalidad.

Evidentemente, el poder no nos quiere en la cárcel, pues le supondríamos un gasto. Nos prefiere en la calle pero con miedo, sumisos y en silencio, como reconoció el Conseller de Interior de Catalunya, Felip Puig, hace tan sólo una semana. Hay incluso quien nos prefiere muertos, como el Fondo Monetario Internacional, aunque ese es otro tema…

Resulta paradójico, además, que estas medidas se propongan tan sólo dos días después del fallecimiento de un joven en Bilbao como consecuencia de un disparo de la policía

Frente a la campaña represora es preciso que seamos conscientes de lo que nos estamos jugando –todos, no sólo la izquierda– en esta crisis-estafa. Los gobiernos, en su obsesión por “transmitir confianza a los mercados” están dilapidando derechos y libertades sin los cuales la vida se estrecha al binomio trabajo-consumo y la democracia queda reducida a mera liturgia electoral cada cuatro años.

La resistencia va a ser cada vez más dura, pero nunca será tan necesaria como ahora. Si no nos ponemos en marcha pronto acabaremos, de igual menera, siendo presos políticos…pero en una cárcel sin rejas.

26M: lección a los Mossos d’Esquadra y al Govern

cangrejo_noaboloniaEl pasado jueves 26 de marzo, poco más de una semana después del miércoles negro, la Coordinadora d’Assablees d’Estudiants (CAE) y el Sindicat d’Estudiants dels Països Catalans (SEPC) convocaron una huelga de universidades en protesta por la represión policial contra el movimiento estudiantil en Barcelona. La jornada de movilización culminó con una manifestación vespertina abierta a la participación de los movimientos sociales y a la población civil barcelonesa.

Aunque la huelga tuvo un seguimiento desigual en las distintas universidades y facultades del área metropolitana, la multitudinaria asistencia a la manifestación (entre 10000 y 20000 personas) sirvió para resarcir al movimiento estudiantil y para poner en evidencia a los tribunos mediáticos y políticos que seguían tachándolo de minoritario y marginal.

La manifestación fue impecable. En contra de lo que predecían agoreros como el alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, no hubo disturbios ni en Ramblas ni en Plaça Catalunya, ni en Plaça Sant Jaume. Y todo gracias a una organización cuidada al detalle por parte de los organizadores: se prohibieron las banderas, las capuchas y los pasamontañas y se hizo un llamamiento a la movilización pacífica, libro en mano. Además se estudió un recorrido alternativo al previsible para evitar encuentros indeseables con la policía.

Después de que el Ayuntamiento vallase el acceso a las Ramblas y los Mossos d’Esquadra desplegasen a todo un ejército de antidisturbios en el centro de la ciudad (según se dice, tal era la paranoia de los Mossos d’Esquedra después de lo que se vio el miércoles negro que el jueves  26 alquilaron todas las habitaciones de un hotel en el carrer Pelai para evitar que la manifestación fuese grabada por los medios), la cabecera de la manifestación, de forma inesperada dio la vuelta, y en vez de salir por el carrer Pelai, partió de Plaça Universitat rumbo al carrer Aribau. En un momento, el desproporcionado dispositivo policial quedó inútil, de modo que cientos de Mossos d’Esquadra adiestrados para repetir la escabechina del miércoles negro tuvieron que resignarse a contemplar cómo los manifestantes les daban la espalda.

Los marcha avanzó por las calles del Eixample Esquerra en dirección a Sants, haciendo un alto en el camino frente a la sede de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), en el carrer Calabria. Allí se leyó un manifiesto en el que se responsabilizó al Conseller d’Innovació, Universitat i Empresa, Josep Huguet, de la progresiva mercantilización de la universidad pública en el contexto del Proceso de Bolonia.

A lo largo del trayecto los manifestantes acogieron calurosamente las muestras de solidaridad de muchos vecinos que, al paso de la muchedumbre, salían al balcón aplaudiendo o haciendo ruido con cacerolas. Por su parte, los Mossos d’Esquadra se limitaron a seguir el éxito de la marcha desde la lejanía…

Finalmente la manifestación desembocó en la plaça d’Osca, donde las asociaciones de vecinos del barrio de Sants habían puesto a disposición de los organizadores una pequeña plataforma de madera y un equipo de sonido. Con la plaza y sus accesos abarrotados de gente, se procedió a la lectura de un manifiesto de repulsa de la violencia policial y en defensa de la universidad pública. Tras los aplausos, y en medio de un ambiente festivo, la manifestación se dio por concluida. Toda una lección para los Mossos d’Esquadra y para el Govern.

Manifest contra la violència policial

L’Assemblea d’Estudiants del Campus Mundet de la Universitat de Barcelona (UB) reunits el 23 de març de 2009 volem manifestar la nostra indignació i denúncia en relació als següents FETS:

  • Que a les cinc de la matinada del 18 de març, per ordre del Rector de la UB, Dídac Ramírez, els agents antiavalots dels Mossos d’Esquadra van entrar a l’Edifici Històric de la UB per desallotjar als més de 50 estudiants que estaven tancats pacíficament des del 20 de novembre en protesta per la imminent aplicació del procés de Bolonya. Decisió que l’aparell logístic de l’equip rectoral va negar explícitament als estudiants el dia anterior, traslladant-los novament la seva voluntat de diàleg per solucionar el conflicte i assegurant-los que si no hi havia incidents violents no hi hauria cap desallotjament.
  • Que molts estudiants van ser desallotjats sense cap possibilitat d’agafar les seves pertinences per l’agressivitat utilitzada pels agents antiavalots.
  • Que 16 dels desallotjats se’ls hi va obrir diligències penals per resistència a l’autoritat.
  • Que els estudiants desallotjats van concentrar-se davant la Universitat per manifestar-se en contra de la desocupació i reclamar la dimissió del Rector. Manifestació totalment pacífica que els agents antiavalots van dissoldre-la violentament cap a les 9h del matí, amb fortes càrregues i algunes detencions.
  • Que a les 12h del migdia es va produir una nova concentració d’almenys un miler d’estudiants a la Plaça Universitat en solidaritat als estudiants agredits al matí i en contra de la violència policial. Van tallar la Gran Via, moment en el que els agents antiavalots van dissoldre la manifestació violentament, perseguint-los i colpejant-los fins i tot un cop dissolta, atemptant a la integritat física.
  • Que la càrrega dels agents antiavalots va ser totalment desmesurada i indiscriminada, patint també les conseqüències violentes periodistes que estaven exercint el seu dret a la informació.
  • Que un cop dissuadida la manifestació els estudiants van seguir la seva protesta pel Passeig de Gràcia, aturant-se davant la Conselleria d’Universitats per demanar la dimissió del conseller d’Universitats, Josep Huguet. Davant la pressió dels agents antiavalots alguns estudiants van entrar als jardins del Palau Robert, moment en el qual els antiavalots van colpejar-los, tancant les portes perquè no poguessin sortir, ni ells ni les persones que gaudien dels jardins del Palau Robert
  • Que els altres manifestants van protestar davant aquesta actuació i més agents antiavalots van començar a carregar contra ells acarnissadament. Fins i tot, molts vianants aliens a la manifestació van ser víctimes de la violència policial.
  • Que un cop finalitzada la manifestació, furgons policials voltaven pels carrers de l’Eixample per interceptar grupets de 4 ó 5 persones amb aparença d’estudiants, aturant-se, perseguint-los fins a colpejar-los i negant al dret a l’auxili als agredits, fins i tot en l’interior d’establiments comercials i el Metro.
  • Que durant les càrregues policials els agents antiavalots van agredir verbalment i de manera reiterada als manifestants.
  • Que a les 20h del vespre van concentrar-se milers de persones a la Plaça Universitat per protestar en contra la de la violència exercida repetidament aquell dia per part dels agents antiavalots.
  • La gran majoria dels manifestants van transcórrer pacíficament fins a la Via Laietana fins que aquests van intentar dirigir-se a la Plaça Sant Jaume, moment en el que els escamots d’antiavalots van dissoldre la manifestació amb fortes càrregues policials impedint l’avenç dels manifestants a la plaça St. Jaume, moment en el qual va haver-hi algun petit enfrontament aïllat entre manifestants i policia.
  • Que tot i haver quedat dissolta la manifestació, els antiavalots van perseguir i colpejar als manifestants pels carrers del Districte de Ciutat Vella, voltant amb furgons i procedint amb el mateix modus operandi que en l’Eixample.
  • Que els agents antiavalots van tornar a carregar violentament contra periodistes i vianants aliens a la manifestació.
  • Que durant totes les càrregues policials els furgons i els agents dels antiavalots tallaven els carrers impedint als manifestants dissoldre la manifestació.
  • Que el nombre de ferits es comptabilitza en més de 150 persones, entre manifestants, periodistes i vianants.
  • Que hi ha hagut més de 10 estudiants detinguts arbitràriament i 16 processos
  • Que el 19 de març el rector va ordenar la suspensió de l’activitat acadèmica a l’Edifici Històric i al Raval al•legant motius de seguretat fins el 21 de març.

Davant tot l’exposat CONSIDEREM que:

  • El rector de la UB, Dídac Ramírez:

o Va prendre una decisió totalment equivocada, censurable i autoritària ordenant el desallotjament. La Universitat ha de ser un espai exemplar de foment del diàleg com a única via vàlida per solucionar qualsevol tipus de conflicte. Per això, permetre l’entrada dels mossos d’esquadra per desallotjar els estudiants és atemptar directament contra la pròpia Universitat i la seva raó de ser.
o No tenia motius suficients ni justificats com per ordenar el desallotjament.
o És responsable de portar els mossos a la Universitat i, per tant, de tots els incidents provocats per la l’acció policial. Així com de ser responsable del que els hi ha passat als estudiants de la seva universitat.
o Tot i no ser responsable de la càrrega del migdia, ni de la del vespre, aquestes es causaren per la seva decisió de permetre entrar als mossos al Rectorat i la desmesurada actuació d’aquests. I per tant la responsabilitat d’aquestes dues càrregues, recau en el Director General dels Mossos d’Esquadra, Rafael Olmos, i en la del Conseller d’Interior, Joan Saura,
o Per finalitzar, Didac Ramírez va prendre la decisió de suspendre l’activitat acadèmica sense cap fonament. Aquesta decisió amaga una estratègia antidemocràtica per evitar el dret de reunió dels estudiants davant uns fets tan censurables i atempta el dret fonamental a l’educació, reconegut en l’art. 27 de la Constitució de l’Estat Espanyol (CE).

  • El cos dels mossos d’esquadra:

o Van actuar amb abús d’autoritat i una violència brutal i extrema, pròpia d’un règim totalitari i intolerable en un sistema autodenominat per l’art. primer de la Constitució Espanyola com un Estat social i democràtic de Dret, atemptant al dret a la dignitat de la persona i a la seva integritat física, reconeguts en els articles 10 i 15 de la CE.
o Van perseguir i colpejar a persones amb aparença d’estudiants un cop s’havia finalitzat la manifestació, atemptant als dret fonamentals a la seguretat i a la lliure circulació, reconeguts pels articles 17 i 19 de la CE.
o Van agredir a periodistes, afectant així a la seva tasca i atemptant al dret d’informació, reconegut en l’art. 20 de la CE. I que també van atacar indiscriminadament a gent que casualment estava per allà.
o No van permetre al dret a l’auxili, impedint-t’ho violentament als que intentaven socórrer als seus companys.
o Van efectuar detencions arbitràries i van colpejar en parts del cos absolutament prohibides fins i tot en els seus propis reglaments interns IPTN dels Mossos d’Esquadra.
o No portaven cap distintiu identificatiu a l’uniforme, circumstància que els permetrà romandre en una situació d’impunitat total davant els abusos comesos.

I per tant, RECLAMEM:

1. La compareixença pública del rector de la UB, Dídac Ramírez, on admeti la seva responsabilitat i, en conseqüència, presenti la dimissió del seu càrrec.
2. La dimissió del Director General dels Mossos d’Esquadra, Rafael Olmos, i la del Conseller d’Interior, Joan Saura, com a màxims responsables de l’actuació policial.
3. Una investigació a fons, contrastada i independent de qualsevol força política de l’actuació irregular dels agents antiavalots dels Mossos d’Esquadra.
4. La revisió dels protocols actuals d’actuació en la dissolució de manifestacions i altres actes de protesta per part dels agents antiavalots dels Mossos d’Esquadra, per garantir les llibertats i els drets dels ciutadans.
5. L’aplicació immediata de la instrucció que estableix l’obligació de dur un distintiu identificatiu en l’uniforme dels Mossos d’Esquadra, aprovada per la Generalitat de Catalunya en data 12 de novembre del 2008.
6. La responsabilitat de la Generalitat de Catalunya en la indemnització per danys i perjudicis a totes les persones que van ser agredides i perseguides pels agents antiavalots dels Mossos d’Esquadra.
7. La veracitat i la transparència informativa i la no criminalització del col•lectiu dels estudiants.

També voldriem manifestar la nostra solidaritat amb d’altres llocs (Palma Mallorca, Roma, Grècia, França) on hi ha hagut represió policial per lluitar contra l’EEES.

DEMANEM L’ADHESIÓ A AQUEST “MANIFEST CONTRA LA VIOLÈNCIA POLICIAL”, DE TOTES AQUELLES PERSONES O COL•LECTIUS QUE CONDEMNIN LA VIOLÈNCIA POLICIAL I ES VOLGUIN SOLIDARITZAR AMB LES PERSONES AFECTADES.

Miércoles negro en Barcelona: Bolonia se aplica a porrazos

img_0387A día de hoy casi todas y todos habréis visto ya los vídeos de las brutales cargas policiales del pasado miércoles 18 de marzo en Barcelona. No tiene sentido, pues, que haga ahora una crónica formal de lo sucedido. Casi todo está dicho ya…

Tuve la tentación de escribir el mismo miércoles por la tarde, con la muñeca izquierda y los muslos aun calientes por los porrazos de los Mossos d’Esquadra, pero preferí esperarme a la noche para hacer una crónica más completa que incluyese una referencia a la movilización prevista para las 20h del mismo día. Lamentablemente esta manifestación de la tarde-noche del miércoles acabó siendo una encerrona de los Mossos d’Esquadra para amedrentar y apalear a las gentes de forma indiscriminada. Cuando llegué a casa estaba agotado, así que decidí posponer la entrada.

El jueves por la mañana tuvo lugar una manifestación multitudinaria (se habla de 80000 personas) convocada por los sindicatos de profesoras y profesores de enseñanzas primarias y medias (UGT, CCOO, CGT, USTEC-STEs, ASPEPC-SPS) en el marco de una jornada de huelga contra de la Llei d’Educació de Catalunya (LEC). La jornada de lucha fue secundada por la Coordinadora d’Assemblees d’Estudiants (CAE) que, como ya os he contado en alguna otra ocasión, es la plataforma que coordina las asambleas de estudiantes universitarios.

La marcha por el centro de la ciudad fue muy bonita; nada que ver con lo de la víspera. En un día que amaneció soleado, las y los estudiantes universitarios acudimos de forma masiva a apoyar a la educación pública y a denunciar el linchamiento del que fuimos objeto el día anterior. No hubo incidentes porque apenas hubo Mossos d’Esquadra.

Con respecto a lo acontecido el miércoles negro, el Conseller d’Interior, Joan Saura, debe hacerse responsable y dimitir, llevándose con él a Rafael Olmos, Joan Delort y a todos los mandos policiales implicados en la brutal represión del movimiento estudiantil. Asimismo, el rector de la Universitat de Barcelona, Dídac Ramírez, debería ser cesado por traicionar su compromiso de no ordenar el desalojo del edificio histórico de la UB y por prestar apoyo al linchamiento de parte de la comunidad universitaria.

Por otro lado, después de la manifestación del jueves resulta bochornoso escuchar al Conseller d’Educació, Ernest Maragall, cuando dice que va a “seguir gobernando el cambio de la educación en Catalunya desde hoy con la misma convicción, firmeza y con el mismo contenido”. Vamos, que le importa un pepino lo que digan las y los profesores de los colegios e institutos públicos.

¿Es éste un gobierno de izquierdas? Si así es, malditos sean los gobiernos de izquierdas que reprimen al movimiento estudiantil y desmantelan la educación pública. Malditos ellos y todos los que les apoyan.