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Miércoles negro en Barcelona: Bolonia se aplica a porrazos

23 Marzo, 2009

img_0387A día de hoy casi todas y todos habréis visto ya los vídeos de las brutales cargas policiales del pasado miércoles 18 de marzo en Barcelona. No tiene sentido, pues, que haga ahora una crónica formal de lo sucedido. Casi todo está dicho ya…

Tuve la tentación de escribir el mismo miércoles por la tarde, con la muñeca izquierda y los muslos aun calientes por los porrazos de los Mossos d’Esquadra, pero preferí esperarme a la noche para hacer una crónica más completa que incluyese una referencia a la movilización prevista para las 20h del mismo día. Lamentablemente esta manifestación de la tarde-noche del miércoles acabó siendo una encerrona de los Mossos d’Esquadra para amedrentar y apalear a las gentes de forma indiscriminada. Cuando llegué a casa estaba agotado, así que decidí posponer la entrada.

El jueves por la mañana tuvo lugar una manifestación multitudinaria (se habla de 80000 personas) convocada por los sindicatos de profesoras y profesores de enseñanzas primarias y medias (UGT, CCOO, CGT, USTEC-STEs, ASPEPC-SPS) en el marco de una jornada de huelga contra de la Llei d’Educació de Catalunya (LEC). La jornada de lucha fue secundada por la Coordinadora d’Assemblees d’Estudiants (CAE) que, como ya os he contado en alguna otra ocasión, es la plataforma que coordina las asambleas de estudiantes universitarios.

La marcha por el centro de la ciudad fue muy bonita; nada que ver con lo de la víspera. En un día que amaneció soleado, las y los estudiantes universitarios acudimos de forma masiva a apoyar a la educación pública y a denunciar el linchamiento del que fuimos objeto el día anterior. No hubo incidentes porque apenas hubo Mossos d’Esquadra.

Con respecto a lo acontecido el miércoles negro, el Conseller d’Interior, Joan Saura, debe hacerse responsable y dimitir, llevándose con él a Rafael Olmos, Joan Delort y a todos los mandos policiales implicados en la brutal represión del movimiento estudiantil. Asimismo, el rector de la Universitat de Barcelona, Dídac Ramírez, debería ser cesado por traicionar su compromiso de no ordenar el desalojo del edificio histórico de la UB y por prestar apoyo al linchamiento de parte de la comunidad universitaria.

Por otro lado, después de la manifestación del jueves resulta bochornoso escuchar al Conseller d’Educació, Ernest Maragall, cuando dice que va a “seguir gobernando el cambio de la educación en Catalunya desde hoy con la misma convicción, firmeza y con el mismo contenido”. Vamos, que le importa un pepino lo que digan las y los profesores de los colegios e institutos públicos.

¿Es éste un gobierno de izquierdas? Si así es, malditos sean los gobiernos de izquierdas que reprimen al movimiento estudiantil y desmantelan la educación pública. Malditos ellos y todos los que les apoyan.

De vuelta a la brega del movimiento estudiantil. Segunda parte: Desalojo de estudiantes y protestas en la inauguración del nuevo Campus de Comunicació de la Universitat Pompeu Fabra (UPF)

17 Febrero, 2009

pompeuComo comentaba en mi anterior post, la tarde del pasado jueves 12 de febrero un nutrido grupo estudiantes de las asambleas UPF-Poblenou y UPF-Ciutadella  organizó una serie de actividades de debate y formación sobre la mercantilización de la universidad en el marco de un encierro en el Campus de Comunicació, cuya inauguración estaba prevista para el día siguiente (viernes). Con esta acción se pretendía protestar por el modelo basado en la estrecha colaboración entre el mundo empresarial (Mediapro, Indra, etc.) y la UPF que ha guiado la construcción de esta nueva sede universitaria.

Cuando el rector de la UPF, Josep Joan Moreso, tuvo conocimiento de la intención de los estudiantes  amenazó con ordenar el desalojo si a las 21:00h quedaba alguien en el campus. Tres cuartos de hora antes de que se cumpliese el plazo, los agentes de seguridad privada de la UPF comenzaron a cerrar las puertas del Campus impidiendo el paso a todo estudiante que se dispusiese a entrar. Aun así, gracias a la ayuda de los compañeros que había en el interior todo aquel o aquella que fue llegando acabó entrando. A las 22:00h los agentes de seguridad ya habían desistido y dejaron de obstaculizar el paso a través de la puerta principal. Ésto, que en un principio podía parecer una buena noticia, hacía presagiar que lo peor estaba por llegar.

Sobre las 22:30h de la noche, cuando alrededor de ochenta personas debatíamos pacíficamente en asamblea la estrategia a seguir el día siguiente, recibimos la noticia de que el rector Moreso había dado la orden de desalojo y que los Mossos d’Esquadra venían ya de camino. Tras momentos de incertidumbre y nerviosismo decidimos continuar con la asamblea para tratar de decidir qué haríamos cuando llegasen. Pero a los pocos minutos se personaron  en la cafetería en la que estábamos reunidos una representante de la Conselleria d’Interior y un alto cargo de los Mossos d’Esquadra vestido de paisano. Después de advertirnos de las consecuencias legales que tendría el resistirnos al desalojo y ofrecernos la posibilidad de salir en ese mismo momento y evitar así las represalias, nos dieron media hora de plazo para que discutiésemos lo que haríamos.

Prácticamente todos decidimos quedarnos. Al fin y al cabo no estábamos haciendo nada pernicioso: simplemente éramos un grupo de alumnos que estábamos dialogando sobre la universidad en la universidad. El desalojo era, pues, una medida injusta ante la que no podíamos responder si no con una acción de desobediencia civil. Tras una breve discusión asamblearia acordamos ofrecer una resistencia pacífica al desalojo situándonos sentados en el suelo y agarrados los unos a los otros.

A las 23:30h unos treinta Mossos d’Escuadra con indumentaria anti-disturbio entraron en la cafetería y comenzaron a sacar a los estudiantes uno a uno utilizando la fuerza. No escatimaron ni presión psicológica ni en violencia física. Finalmente, antes de dejarnos salir a la calle, nos tomaron los datos para abrir una causa penal.

Fuera del recinto nos esperaban unas doscientas compañeras y compañeros venidos desde otros puntos de Barcelona para manifestar su solidaridad con la causa. Entre todas y todos acordamos volver al Campus a la mañana siguiente con la intención de preparar una acción durante la ceremonia de inauguración, a la que asistiría el rector Moreso, el alcalde de Barcelona, Jordi Hereu y el President de la Generalitat, José Montilla entre otros.

Desde bien temprano muchas y muchos estudiantes estuvieron diseñando y colgando pancartas en el patio central del Campus y dando a conocer el desalojo de la noche anterior al resto de compañeras y compañeros de la universidad. Sobre las 11:30h decidimos hacer una asamblea al lado de la tarima sobre la que estaba previsto que diesen los discursos las autoridades. Pero poco después de que comenzásemos a discutir qué tipo de acción debíamos llevar a cabo durante la ceremonia, entró la comitiva. En ese momento y de forma espontánea un grupo de estudiantes intentó impedir el paso de las autoridades, que se abrieron paso entre la gente gracias a los empujones de un grupo de Mossos d’Esquadra vestidos de paisano. Mientras, el patio central del Campus era un clamor pidiendo la dimisión de Moreso por haber autorizado la entrada de los Mossos a la universidad la noche anterior.

Ante esta tensa situación, el acto de inauguración se redujo a la firma del libro de honor en una sala subterránea de acceso restringido. Mientras, en la plaza, los estudiantes aprovechamos para leer el manifiesto elaborado por las asambleas de la UPF en el que denunciamos la actuación policial de la noche anterior y exigimos la dimisión del rector Moreso y de todo su equipo de dirección por haber autorizado el desalojo. Seguidamente trabajadores del cuerpo de Personal d’Administració i Serveis (PAS) se unieron a la protesta y leyeron un manifiesto en el que denunciaban su precaria situación laboral. Al final, las autoridades salieron del recinto por una puerta trasera.

El rector Moreso debe dimitir por lo acontecido la noche del jueves. No había motivos para ordenar el desalojo violento de los estudiantes que, de forma pacífica y sin disturbios, discutíamos en la universidad. Como decía un compañero, no se puede explicar que haya tanta hostilidad cuando los estudiantes ocupamos un espacio que es nuestro y que ante la ocupación de la universidad por parte de la empresa nadie de los de arriba mueva un dedo. La autorización de la entrada de los Mossos d’Esquadra en el Campus fue, por tanto, una muestra más de despotismo y desprecio al movimiento estudiantil por parte de un rector que, desde hace tiempo, viene demostrando su incapacidad para gestionar la universidad y tender puentes de diálogo con las y los estudiantes.

Por otro lado, la movilización del PAS da cuenta de los criterios mercantiles, más propios del mundo empresarial, que viene aplicando desde hace tiempo la universidad pública en la contratación de personal. Se trata de un ámbito más en que lo público y lo social pierde terreno frente a la mercadotecnia. La mercantilización de la universidad que denunciamos no es, pues, tan solo una amenaza futura, sino una realidad presente frente a la que debemos organizarnos mejor ampliando la sensibilización estudiantil, creando foros de diálogo en los que tengan cabida el profesorado y el PAS y acordando entre todos estrategias comunes.

De vuelta a la brega del movimiento estudiantil. Primera parte: el debate de la revista Barcelona Metròpolis

15 Febrero, 2009

Durante la navidad y el subsiguiente periodo de entrega de trabajos y exámenes mi participación en el movimiento estudiantil universitario se había reducido notablemente. En estas semanas de atracones gastronómicos y académicos apenas había podido seguir la actividad de mis compañeros por medio de e-mails y asistiendo a una asamblea en mi facultad, con lo que, en cierto modo, me había quedado fuera de juego.

Pero el jueves había dos citas ineludibles, de esas que invitan a uno a volver a la brega. A las 12:00h de la mañana la revista Barcelona Metròpolis había convocado un debate titulado L’universitat davant la seva crisi: l’interrogant Bolonya en el edificio histórico de la Universitat de Barcelona (UB). Por la tarde-noche estaba previsto que un grupo de estudiantes de la Universitat Pompeu Fabra (UPF) se encerrase en el Campus de Comunicació de Poble Nou que sería inaugurada el viernes mismo por el rector de la UPF Josep Joan Moreso y por el President de la Generalitat José Montilla. Así que desayuné fuerte y salí a la calle dispuesto a ponerme al día en la lucha.

El debate matinal estuvo marcado por la escasa asistencia de público: apenas unas 30 personas entre estudiantes y profesores. Presentó el acto Manuel Cruz (profesor de la UB y director de la revista Barcelona Metròpolis), moderó Miquel Caminal (profesor de la UB) e intervinieron Francisco Fernández Buey (Catedrático de Filosofía Moral y Política de la UPF), Josep Ferrer (ex-rector de la Universitat Politécnica de Catalunya), Edurne Bagué (estudiante de la UB) y Jordi LLovet (profesor de la UB). De todo lo que se habló, cabe destacar la reflexión que hizo Fernández Buey sobre la relación entre la el Proceso de Bolonia y el contexto socioeconómico en que se enmarca tanto su planteamiento teórico como ejecución. Según el filósofo la reforma universitaria que se gestó durante el auge del capitalismo neoliberal (1999) se está implementando en tiempos de crisis de este modelo económico. Los de arriba (representantes de las distintas Administraciones competentes, equipos directivos de las universidades y parte del profesorado) parecen no ser concientes de que a la vez que se está poniendo en marcha una reforma inspirada en los preceptos económicos neoliberales éstos están siendo refutados por la crisis financiera. Por otro lado, Fernandez Buey señaló que el Proceso de Bolonia agudiza el conflicto de intereses entre los de arriba y los de abajo. El vaciado de contenido de los estudios de grado (ahora entendidos como una prolongación del Bachillerato) y el filtro económico que suponen los altos precios de las matrículas de los posgrados obstaculiza el acceso a la formación superior y específica a las hijas e hijos de la clase trabajadora. Mediante esta estrategia, la repercusión de una de las funciones clásicas de la universidad, formar profesionales del mandar, queda restringida a los de arriba, que aseguran la reproducción de su hegemonía.

Las intervenciones del resto de ponentes y el debate que siguió hizo que el acto se extendiese hasta más allá de las 14:00h. Así que tuve que comer rápido, armar el petate y subir a la facultad donde, tras cuatro horas de soporífero trabajo en aulas de informática desiertas, acudí a reunirme con mis compañeros de la Assemblea Mundet. Tras varias llamadas a compañeros de la UPF y un breve debate, decidimos solidarizarnos con la causa y acudimos a la Facultat de Comunicació de Poble Nou, donde había estudiantes encerrados desde mitad de la tarde.

Sobre los encierros en distintas facultades de universidades barcelonesas

26 Noviembre, 2008

img_0369Han transcurrido ya varios días, y sobre todo varias noches, desde que el pasado jueves 20 de noviembre, al acabar una manifestación contra el Proceso de Bolonia y en el marco de una jornada de huelga universitaria, un nutrido grupo de estudiantes ocupásemos el edificio histórico de la Universitat de Barcelona (UB), conocido como La Central. Desde entonces, el debate en asambleas y el trabajo en comisiones ha ido fraguando un movimiento de resistencia estudiantil organizado que está decidido a mantener el encierro en La Central hasta que no se cumplan tres condiciones:

1. Que comience un proceso de debate amplio, público y abierto en el que participen amplios agentes sociales para definir cuál es el modelo de universidad pública que necesita y quiere la sociedad civil catalana, así como los recursos económicos de los que se dispondrá para garantizar una universidad de calidad.

2. La retirada de los expedientes y de los procesos judiciales contra las 31 compañeras y compañeros de la Universitat Autónoma de Barcelona (UAB).

3. La realización de referendos en todas las universidades públicas catalanas con objeto de que la comunidad universitaria se posicione respecto del proceso de implementación del Espacio Europeo de Educación Superior.

De momento, las reuniones mantenidas entre miembros de la Asamblea del encierro y diversos agentes sociales implicados (rector de la UB, rector de la Universitat Pompeu Fabra (UPF), representantes de la Asociació Catalana d’Universitats Públiques (ACUP) y la comisionada de Universitats i Recerca de la Generalitat de Catalunya) no se han saldado con ningún acuerdo concreto. Si bien, durante el fin de semana, hubo gestos positivos (como el del rector en funciones de la UB, Josep Samitier, que asistió a la asamblea nocturna del sábado) y declaraciones de predisposición al diálogo por parte de estos agentes sociales, el comunicado emitido el lunes por la ACUP y por la comisionada de Universitats i Recerca de la Generalitat de Catalunya pone de manifiesto que, por su parte, la voluntad de acuerdo a corto plazo es un mero espejismo. El escrito rechaza tanto la posibilidad de iniciar el diálogo si se mantienen los encierros, así como la realización de referendos vinculantes sobre el Proceso de Bolonia. Además, obvia el asunto de la retirada de los expedientes y los procesos judiciales abiertos contra 31 estudiantes de la Universitat Autónoma de Barcelona.

Pese a todo, la Asamblea del encierro se mantiene firme y sigue trabajando por lograr sus objetivos. Así, además de emitir un nuevo comunicado que reafirma nuestra actitud abierta al diálogo, trabaja en la recogida de firmas de apoyo, organiza actividades en colaboración con otros movimientos sociales e intenta difundir nuestras reivindicaciones en las distintas facultades. Lejos de amedrentarnos, consideramos que mientras haya encierro, hay posibilidad de parar el Proceso de Bolonia. Sólo por una razón: porque hasta que no nos hemos decidido a encerrarnos ni los rectores ni las distintas Administraciones se han mostrado predispuestas a abrir un debate sobre el futuro de la universidad pública. Sólo ahora, que hacemos presión, se nos tiene en cuenta.

Durante esta semana se prevé que los encierros se extiendan a otras facultades. Sin ir más lejos, ayer 130 estudiantes tomamos la Facultat de Pedagogía del Campus Mundet y hoy comenzarán los encierros en varias facultades de la UAB. El objetivo es seguir sumando apoyos entre el alumnado y la mejor forma de hacerlo es estando cerca, a pie de facultad. Mientras, La Central seguirá siendo el centro neurálgico del movimiento estudiantil barcelonés. Desde ahí se coordinarán las acciones de las distintas facultades ocupadas y se trabajará por crear sinergias con los movimientos sociales y con la ciudadanía en general. Entre todas y todos, lo conseguiremos. Aturem Bolonya!