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Notas sobre un poeta futbolero: Miguel Hernández, “El barbacha”

A finales de los años veinte, un grupo de muchachos de la oriolana Calle de Arriba formó un equipo de fútbol al que uno de sus jugadores bautizó como La Repartiora. Ese chico era, por aquel entonces, un pastor aficionado a las letras que comenzaba a escribir sus primeros versos en una libreta de rayas. Se llamaba Miguel Hernández.

Según el testimonio de otro de los componentes de La Repartiora,Vicente Sarabia, Paná, «a Miguel le gustaba mucho jugar al fútbol, y como allí nos poníamos nombres, pues a él le llamábamos “El barbacha”, porque jugaba bien y era fuerte, pero lo hacía algo lento, y como hay por estos terrenos caracoles que los llaman “barbachas”, por eso» (Collado, 1993, p.35).

Sobre el origen del nombre del equipo de La Repartiora hay dos versiones. Una de ellas es del propio Paná, quien cuenta que el nombre surgió porque «allí lo repartíamos todo», de manera que «el que podía llevar algo de comer o de beber, pues era para repartirlo». En cambio, Ramón Pérez Álvarez señala que el nombre es realmente un sarcasmo político dedicado a la derecha oriolana. En este sentido, Pérez Álvarez afirma que «en Orihuela los pobres ironizaban a costa de las derechas, pues según éstas, si venía el comunismo, todo sería repartido, bicicleta, vacas, cerdos, huertos e incluso las mujeres…» (Pérez, 1984). Sea como fuere, ambas versiones enraízan en la humilde condición social de los jugadores de La Repartiora.

Equipo de La repartiora. Miguel Hernández es el segundo de la derecha, en la primera fila

Equipo de La Repartiora. Miguel Hernández es el segundo de la derecha, en la primera fila

Miguel, como secretario del equipo y poeta incipiente, se encargó de escribir el “Himno a la Repartiora”. La letra, que se cantaba sobre la música del pasodoble popularmente conocido como “Por la calle de Alcalá”, decía así:

Vencedora surgirá,
porque lo ha mandado el “Pá”,
la terrible y colosal Repartiora.
Por las calles marchará
y el buen vino beberá
porque siempre victoriosa surgirá.
En la tasca habrá de ver
la ilusión con que al vencer
mostrará siempre en su cara lisonjera.
Todo el mundo la verá
bulliciosa y “descará”
porque siempre surgirá.
Grande es la triunfal defensa,
el Rosendo y el Manolé,
Pepe, Paco y el Botella ,
todos formidables, saben convencer.
Ya la Repartiora
vence con gran poder,
mientras que el otro llora
por no poder vencer.
Salta ya Paná,
brilla el moscatel,
que el vinillo está
que parece miel.
Ya venció la Repartiora,
su canción cantando va.
Surge clara y triunfadora
con su voz sonora
ya casi “apagá”.

Pero Miguel fue más allá y compuso una canción jocosa titulada “Ni el Iberia ni los Yankes” en la que se burlaba de los dos principales rivales de La Repartiora: Los Yankes, equipo compuesto por jóvenes burgueses, y El Iberia, formado por  mozos de la calle de La Acequia. La letra de la cancioncilla estaba adaptada a la música del chotis de “El Pichi”:

Nadie
desde ahora en adelante,
ni el “Iberia” ni los “Yankes”
ni con su líneas de ataque
hah de poder combatiros
ni el Orihuelal F. C.
¡Hurra!
Hurra los repartidores,
los mayores jugadores,
además de bebedores,
en Madrid como en Dolores,
en el campo ha visto usted.
Tráiganos ya,
para chutar
y “pa” marcar
el primer gol.
Nuestra delantera,
corta el bacalao.
Hay un medio centro
que no está jugaó.
Para hacerlo bien
hay un interior
que en combinación
marca el primer gol.
¡Anda que te zurzan
ese calcetín,
que por la rotura
te vas a salir!
Tú eres “Yankes”, para mí,
un suspiro en pantalón
y tú vas,
detrás de mí,
para chutar y marcar
el gol.
¡Anda que te zurzan
ese calcetín,
que por la rotura
te vas a salir!

Poco después, la afición de Miguel Hernández por el fútbol y, seguramente, la influencia de la “Oda a Platko” de Alberti, llevaron al poeta oriolano a escribir “Elegía-al guardameta”. Esta composición se inspira en un accidente del entonces portero del Orihuela FC, Manuel Soler, Lolo, quien durante un partido se golpeó con el poste y se abrió una enorme brecha en la cabeza. El portero no murió como consecuencia de aquel testarazo, pero Miguel, en un meritorio ejercicio de inventiva, aderezó el suceso con la muerte para completar así el sentido trágico del poema.

A Lolo, sampedro joven en la portería del cielo de Orihuela.

Tu grillo, por tus labios promotores,
de plata compostura,
árbitro, domador de jugadores,
director de bravura,
¿no silbará la muerte por ventura?

En el alpiste verde de sosiego,
de tiza galonado,
para siempre quedó fuera del juego
sampedro, el apostado
en su puerta de cáñamo añudado.

Goles para enredar en sí, derrotas,
¿no la mundial moscarda?
que zumba por la punta de las botas,
ante su red aguarda
la portería aún, araña parda.

Entre las trabas que tendió la meta
de una esquina a otra esquina
por su sexo el balón, a su bragueta
asomado, se arruina,
su redondez airosamente orina.

Delación de las faltas, mensajeras
de colores, plurales,
amparador del aire en vivos cueros,
en tu campo, imparciales
agitaron de córner las señales.

Ante tu puerta se formó un tumulto
de breves pantalones
donde bailan los príapos su bulto
sin otros eslabones
que los de sus esclavas relaciones.

Combinada la brisa en su envoltura
bien, y mejor chutada,
la esfera terrenal de su figura
¡cómo! fue interceptada
por lo pez y fugaz de tu estirada.

Te sorprendió el fotógrafo el momento
más bello de tu historia
deportiva, tumbándote en el viento
para evitar victoria,
y un ventalle de palmas te aireó gloria.

Y te quedaste en la fotografía,
a un metro del alpiste,
con tu vida mejor en vilo, en vía
ya de tu muerte triste,
sin coger el balón que ya cogiste.

Fue un plongeón mortal. Con ¡cuánto! tino
y efecto, tu cabeza
dio al poste. Como un sexo femenino,
abrió la ligereza
del golpe una granada de tristeza.

Aplaudieron tu fin por tu jugada.
Tu gorra, sin visera,
de tu manida testa fue lanzada,
como oreja tercera,
al área que a tus pasos fue frontera.

Te arrancaron, cogido por la punta,
el cabello del guante,
si inofensiva garra, ya difunta,
zarpa que a lo elegante
corroboraba tu actitud rampante.

¡Ay fiera!, en tu jaulón medio de lino,
se eliminó tu vida.
Nunca más, eficaz como un camino,
harás una salida
interrumpiendo el baile apolonida.

Inflamado en amor por los balones,
sin mano que lo imante,
no implicarás su viento a tus riñones,
como un seno ambulante
escapado a los senos de tu amante.

Ya no pones obstáculos de mano
al ímpetu, a la bota
en los que el gol avanza. Pide en vano,
tu equipo en la derrota,
tus bien brincados saques de pelota.

A los penaltys que tan bien parabas
acechando tu acierto,
nadie más que la red le pone trabas,
porque nadie ha cubierto
el sitio, vivo, que has dejado, muerto.

El marcador, al número al contrario,
le acumula en la frente
su sangre negra. Y ve el extraordinario,
el sampedro suplente,
vacío que dejó tu estilo ausente.

Sirvan estos apuntes para reivindicar que la cultura y el deporte no tienen por qué estar reñidos.

***

Bibliografía
- Antón, A.J. y Becerra, D. (2010). Miguel Hernández. La voz de la herida. Córdoba: Editorial El Páramo.
- Collado, P. (1993). Miguel Herández y su tiempo. Madrid: Ediciones Vosa.
- Ferris, J. L. (2002). Miguel Hernández. Pasiones, cárcel y muerte de un poeta. Madrid: Ediciones Temas de Hoy.
- Hernández, M. (2010). Obra completa, Tomo 1, Poesía/Prosas. Madrid: Espasa Libros.
- Pérez, R. (1984, 27 de junio). Ramón Pérez desmiente mucho de lo comentado hasta ahora sobre Miguel Hernández. En Canfali Vega Baja, p. 5.

Queja express: el tren de cercanías Murcia/Alicante

Tren de cercanías de la línea Murcia/AlicanteEn los últimos cinco años he vivido en Madrid y Barcelona, donde las redes de transporte público han bastado para cubrir prácticamente todas mis necesidades de movilidad. En esta materia, el servicio del que dispone el ciudadano de una gran capital es, por lo general, de calidad: medios de transporte integrados en red (metro+autobús+tren+tranvía), múltiples líneas que permiten al usuario llegar en un tiempo razonable a cualquier lugar aunque éste esté a las afueras de la ciudad, vehículos en buen estado, alta frecuencia de paso, etc.

Quizá por haber conocido esta próspera realidad de las grandes ciudades, cada vez que viajo a mi tierra a pasar unos días y subo al maltrecho tren de cercanías que une Alicante con Murcia, me viene a la cabeza la almodovariana pregunta: ¿qué hemos hecho nosotros para merecer esto?

Para quien no esté al tanto, los trenes de cercanías de la citada línea tardan casi una hora y veinte minutos en cubrir una trayecto de aproximadamente setenta kilómetros. ¿Que por qué van tan lentos? Por dos motivos. El primero es que la línea es de vía única, y cuando dos trenes circulan en sentido contrario han coordinar su cruce en una estación con vías desdobladas. Eso ocasiona tediosas esperas que alargan la duración del viaje. El segundo motivo es que la línea no está electrificada y los trenes de tracción diésel son antiguos y mucho más lentos que sus primos eléctricos.

A la lista de agravios hay que añadir la escasa frecuencia que resulta del paso de veintitrés trenes diarios por sentido, que se reducen a tan solo once en fin de semana. Y lo que es más grave: la existencia –todavía– de pasos a nivel en centros urbanos donde, de tanto en tanto, se deja la vida algún vecino.

Horario de los trenes con salida en Alicante y llegada en Murcia para un día laborable

Horario de los trenes con salida en Alicante y llegada en Murcia para un día laborable

Por lo que parece, los usuarios de este servicio tendremos que continuar viajando por vía única y al compás de los alaridos agónicos del motor diésel durante un par de años más. Y eso que, según algunos, se trata de la línea de cercanías más rentable de RENFE…

Siempre nos quedará deleitarnos con las majestuosas obras del AVE. Para el tren de los ricos, que no falte.

PS: Acabo de leer que RENFE ha solicitado al Gobierno una subida del 10,9% del precio del billete de cercanías y media distancia. Poned a punto las bicis. Nos quieren flaquitos.

El pueblo del poeta no tiene biblioteca

Políticamente, vivimos tiempos de tristes paradojas: se premia con dinero público a los bancos causantes de la crisis, se abarata el despido de los trabajadores con el pretexto de crear más empleo, se pretende combatir el fraude fiscal perdonando a quien ya lo ha cometido,… Todo un carrusel de despropósitos al que, como no podía ser de otra manera, Orihuela ha hecho su humilde y berlanguiana aportación: la Biblioteca Pública Fernando Loazes, la única del municipio, ha reducido su horario de apertura hasta tal punto que si los niños quieren disfrutar de la sala de lectura infantil han de hacer pellas en el cole. O visitarla de excursión. No es broma.

Desde el pasado 1 de marzo, como consecuencia de la reducción de jornada y sueldo de los interinos aprobada por la Generalitat Valenciana, la biblioteca de Orihuela, de gestión autonómica, sólo abre por las mañanas. La sala de adultos se puede visitar de 9h a 14h, pero la infantil sólo está abierta durante tres horas, de 11h a 14h, solapándose con el horario escolar.

Horario de la biblioteca de Orihuela

Horario de la Biblioteca Fernando Loazes de Orihuela

Antes del recorte, el servicio que ofrecía la biblioteca ya era deficiente para un municipio con casi 90.000 habitantes. Las quejas de los vecinos venían de lejos y estaban justificadas [1] [2], ya que estas carencias podrían haberse paliado con un mínimo de voluntad política del ayuntamiento. Habría bastado con que en los últimos veintisiete años alguno de los gobiernos locales que se han sucedido en Orihuela hubiese puesto en marcha una biblioteca pública de titularidad municipal (de acuerdo con el artículo 26.1.a de la Ley 7/1985 Reguladora de las Bases del Régimen Local) que complementase la oferta de la Fernando Loazes. Pero el ayuntamiento de Orihuela no se puso manos a la obra hasta hace pocos meses, cuando ordenó la construcción de una nueva biblioteca. Si todo va bien, el nuevo edificio abrirá sus puertas en octubre de 2012. Demasiado tarde.

Frente a este agravio un grupo de oriolanos ha decidido movilizarse. Ya han tenido lugar varias concentraciones frente a la biblioteca, e incluso se han llevado a cabo un par de encierros en el singular edificio. La reivindicación es clara: que se contrate más personal para poder mantener la biblioteca abierta a jornada completa. Mientras esto no suceda, continuarán las protestas.

Encierro en la Biblioteca Fernando Loazes de Orihuela (03/04/2012)

De momento parece que la presión ciudadana está surtiendo efecto y la Consellería de Cultura se plantea proponer al Consell que tramite una excepción con los interinos de la biblioteca de Orihuela. Sea como sea, que lo solucionen pronto. Porque el pueblo del poeta no puede seguir sin biblioteca.

En Orihuela, su pueblo y el mío…

Cada semana santa Orihuela se engalana para ver desfilar en procesión a santos y devotos de puñetazo en pecho. Es tiempo de boato en el que prima la apariencia: el nieto del señorito se viste de traje y lleva del brazo a su “peina” en domingo de ramos, mientras que el huertano se desloma portando a cuestas el paso de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Cada cual busca redimir públicamente sus pecados a su manera.

Sucede así año tras año, y rara vez ha acontecido algo que dispute la atención del pueblo a estas rutinas penitenciarias de postín. Sin embargo, la pasada semana santa tuvo lugar un evento que dio para que quien quisiera, pudiera mirar también para otro lado. Hablo del homenaje a Miguel Hernández con motivo del 70º aniversario de su muerte.

Se celebraron varias actividades entre las que destacó la (re)pintada popular de murales en honor al poeta en el barrio de San Isidro. Todo un acontecimiento que, tanto tiempo después del célebre homenaje de 1976, volvió a vestir de versos y banderas tricolores las paredes sin enlucir de decenas de humildes casas encaramadas en la montaña.

Como todo homenaje que se precie, el evento cumplió con su cometido, que es el ayudar a la gente a recordar: recordar a Miguel Hernández, su poesía y sus luchas; recordar que el homenaje de este año era, realmente, un homenaje al Homenaje de los Pueblos de España a Miguel Hernández celebrado en mayo de 1976 y qu fue mucho más multitudinario que éste a pesar de las prohibiciones; y recordar que, efectivamente, Orihuela es “su pueblo”, el de quienes desfilan en procesión tras un madero, pero también es el “el mío”, el nuestro, el de los que ahora nos emocionamos al levantar la mirada al barrio de San Isidro.

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Entrevista a José Manuel López Grima, activista social de la Vega Baja

“La movilización por el río Segura tuvo una fuerza muy grande porque fue el pueblo quien la protagonizó”

López Grima, en una instantánea tomada en Almoradí

José Manuel López Grima (Rojales, 1950) es un maestro de escuela jubilado cuyo compromiso vital con la enseñanza, los trabajadores y el medio ambiente ha quedado patente en casi todos los movimientos sociales que han surgido en la comarca de la Vega Baja (Alicante) durante las últimas cuatro décadas.

Entre las causas por las que ha luchado López Grima, hay una que atraviesa su tierra y su vida: el río Segura. Para defenderlo de la contaminación y la muerte, participó en la fundación tanto de la Coordinadora Pro-Río Segura como de la Plataforma Segura Limpio. Hoy en día es miembro del Consejo del Agua, un órgano de participación de la Confederación Hidrográfica del Segura.

¿Cuál era la situación del río cuando entre los años 70 y 80 empiezan a formarse los primeros colectivos que reivindicaban un río Segura vivo?

Había varios problemas. Uno de ellos era una sobreexplotación del caudal. El trasvase Tajo-Segura generó en la cuenca del Segura una expectativas tan grandes que la demanda de agua que se creó en la zona fue muy superior al volumen de agua que se transfirió. Como consecuencia, se generó un déficit terrible.

Para compensar este este saldo negativo, se empezaron a hacer perforaciones para extraer agua del subsuelo. Pensaban que los acuíferos se volverían a llenar cuando lloviese. Pero esos yacimientos eran eran de aguas fósiles del cuaternario, de las últimas glaciaciones, y su capacidad de recarga era limitada. Y con este disparate muchas fuentes naturales dejaron de emanar agua.

Otra consecuencia del trasvase fue que el río Segura se cortó en el Azud de Ojós. A partir de entonces la Vega Media y la Vega Baja del Segura quedaron completamente muertas.

A la sobreexplotación del agua se sumó el paso a eso que ellos – las instituciones, el poder – llaman “sociedad civilizada”. Entonces se desarrolló un tejido industrial que empleaba productos químicos contaminantes que después se vertían al río.

En estas circunstancias la Vega Baja había pasado de tener en el río el foco que daba vida y que nos daba sentido a la gente que aquí vivimos, a convertirse en un cloaca, en un vertedero que se utilizaba para todo menos para dar un caudal de agua decente.

¿Cuáles eran las medidas concretas que reivindicaban para poner en marcha un plan que volviese a convertir el Segura en un río vivo?

En primer lugar, frente a la tesis que puso de moda el PSOE de “quien contamina paga” nosotros dijimos que “nadie tiene derecho a contaminar”.

En segundo lugar, el río es un ser vivo que necesita una cantidad de agua determinada, desde que nace hasta que desemboca. Por eso queremos un caudal ecológico.

Y en tercer lugar, queremos que todas las ciudades, pueblos y fábricas tengan procesos de depuración adecuados y específicos al tipo de residuos que vierten.

Desde la década de 1970 hasta los primeros años de la década del 2000 se produjeron movilizaciones sociales por la mejora de la situación. ¿En qué consistieron?

La primera vez que vemos al río en peligro estaba yo cursando 6º de bachiller. Fue en el año 1968. Ese año el agua del río bajó de color negruzco. Y vinieron toneladas de peces muertos flotando en el agua.

Entonces, la primera reacción fue a cargo de un grupo de gente del entorno de la Iglesia de Rojales, que solicitó explicaciones por escrito a la Confederación Hidrográfica del Segura.

Más adelante, en los albores de la introducción democrática de este país, las asociaciones de vecinos fijaron como primer objetivo la lucha por la calidad de vida de los ciudadanos y ciudadanas. Y algunos ya añadíamos que había que pelear también por que el ecosistema en que vivíamos cada vez lo tuviéramos mejor y no peor. A partir de la defensa de ese segundo punto surgió la lucha por el río y comenzaron las primeras movilizaciones.

Después, los partidos dieron orden a sus gentes de que no participasen y el movimiento sufrió un duro golpe.

Pero luego, ya hacia el año 2000, tiene lugar otra ola fuerte de movilizaciones, ¿no es así?

Sí. Primero hicimos dos manifestaciones en Murcia, luego una en Madrid y después otra en Murcia. A esta última acudieron más de 40.000 personas.

Pero lo más interesante, y lo que ha de servir para los más jóvenes que quieran luchar por cuestiones sociales, es que las bases que hay que colocar para que un movimiento social sea real no pueden fundamentarse en una estructura piramidal. El movimiento ha de asentarse sobre una amplia base social. Para ello hay que crear colectivos en todos los pueblos. No tenemos que poner cortapisas a que participe cualquier ser humano. Si creemos que tenemos razón, no hemos de tener miedo, porque luego la asamblea nos dará la razón. Pero tiene que poder participar todo el mundo. El sectarismo, la actitud partidaria y todo este tipo de malos hábitos destruyen el movimiento social.

En una lucha de este calibre no hubiera servido el haber movido a 500 ó 600 personas. El objetivo era, como quedó plasmado, que toda la Vega Baja e incluso la Vega Media clamase por justicia, porque nos estaban envenenando. Por eso se pudo ir a Madrid, por eso se pudo ir a Murcia tres veces, y por eso se pudo celebrar en Orihuela una última manifestación magnífica en la que todas las calles se llenaron hasta la bandera. Ya después se hizo otra concentración en la Glorieta Gabriel Miró de Orihuela en la que se puso en evidencia que el movimiento iba a la baja.

Algo importante y que ha de constar es que el periódico Información fue, durante mucho tiempo, una de las herramientas más válidas en favor de esta causa. En este sentido es preciso destacar la gran labor del periodista Eduardo de Gea.

De la misma forma que el diario Información, también es preciso mencionar a la Caja de Ahorros de Alicante y Murcia, que cuando se formó la Coordinadora Pro-Río Segura nos prestó dinero para sufragar los gastos de nuestras carteles y campañas.

Pero la movilización por el río Segura tuvo una fuerza muy grande porque fue el pueblo quien la protagonizó.

Acaba de hacer referencia a que hay un momento en que el movimiento empieza a perder fuerza ¿cuáles cree que fueron las causas de este debilitamiento?

Con la presión ciudadana se consiguió crear unas Mesas de Seguimiento del río Segura en las que participaron miembros de los movimientos sociales junto con representantes del Ministerio de Medio Ambiente y de los gobiernos de la Comunidad Valenciana y la Región de Murcia.

Pero en el año 2002 tuvo lugar una reunión de altísimo nivel en la sede de la Confederación Hidrográfica, en Murcia, en la que se presentó el Plan de Saneamiento Integral. Pero en el documento ni se fijaba el presupuesto, ni aparecían compromisos en fechas. Eso sí, había una cantidad de palabrería…

Por otro lado, la presión ejercida por el alcalde de Torrevieja, que se había opuesto desde un principio al diálogo, hizo que la postura de otros como José Ramón García Antón, Conseller de la Generalitat Valenciana, que había apoyado la causa del Segura limpio, perdiese fuerza fuerza dentro del Gobierno Valenciano. Esto favoreció que las Mesas de Seguimiento fracasasen.

Además, surgió la cuestión del Trasvase del Ebro. García Antón me decía que no nos opusiésemos, pero yo le contestaba que nosotros no íbamos a hablar del Trasvase del Ebro hasta que no estuvieran resueltos los problemas de nuestra agua.

Tras la presentación del Plan de Saneamiento Integral los movimientos sociales intentamos mantener nuestra postura. Entonces empezaron a surgir dudas en los Ayuntamientos de la Vega Baja que habían apoyado el proceso. En estas circunstancias, los representantes los del PP recibieron la orden de abandonar y los del PSOE siguieron participando, pero de forma prácticamente forzada.

El movimiento se debilitó y fuimos quedando pocos. Entonces pedimos que en los ayuntamientos se creara una oficina pública con trabajadores pagados por la Consellería para mantener la antorcha viva permanentemente y que la causa del Segura se mantuviese. Pero no aceptaron.

Después, cuando dimos el paso de vertebrar el discurso ligando la cuestión del río con salvar la huerta, nos tuvimos que enfrentar con sectores agrícolas. Estábamos en pleno boom inmoviliario y nadie quería que se declarara la huerta como patrimonio de la humanidad. Los agricultores sabían que si la huerta se protegía ellos ya no podrían seguir ganando lo que querían al vender sus tierras. Y ahí nos encontramos con otra batalla más que tuvimos que librar.

10 años después de esas últimas movilizaciones el río ha mejorado. ¿Qué se consiguió?

Indiscutiblemente, esta lucha no fue en balde. Se consiguieron 6.000 millones de pesetas que sirvieron para construir la depuradora de la ciudad de Murcia. También conseguimos que los vertidos de Lorca, que eran cancerígenos, se redujeran en más de un 70%. Se colocaron depuradoras en casi la totalidad de los pueblos de la región. Se logró que la Confederación se diese cuenta de que, de vez en cuando, tiene que mandar una cantidad de agua para caudal ecológico. También hay que destacar que desde entonces hasta aquí no se han aprobado nuevas concesiones de riego. Y si se han aprobado no ha sido de manera legal y pública, aunque no me extraña que lo hayan hecho bajo manga, como ha ocurrido en otros casos.

También es verdad que estamos viviendo unos años espectaculares de agua. Que tendríamos que saber utilizarla para muchos años. El año pasado hubo una lluvia de mas de 700 mm de media en la cuenca, que es más del doble del promedio anual.

Todo esto ha hecho que en el río empiece a haber vida.

Yo decía que a los chiquillos en la escuela que no me quería morir sin ver de nuevo peces en el río. Hoy el río tiene carpas, mújol, barbos, aparecen ranas, hay cangrejos y empezamos a ver berro, que es una planta que nos indica la calidad del agua.

Pero seguimos siendo conscientes de que lo que queríamos está a mitad de conseguir. Por ejemplo, en Murcia se crían más de 3 millones de cerdos y no hay ninguna planta de tratamiento de purines1, cuando podía ser una fuente de biomasa importantísima. Por otro lado, el Reguerón sigue vertiendo agua altamente contaminada al río Segura. Además, sabemos que la depuradora de Murcia no es adecuada ya que no tiene tratamiento terciario, como también sabemos que el agua que sale de las depuradoras de Orihuela y Almoradí no sirve para regar.

Aún queda un trabajo inmenso para crear el modelo de sostenibilidad que realmente queremos.

Pero, para poner en marcha ese modelo y solucionar los problemas que usted señala hace falta implicación por parte de la Confederación Hidrográfica y de las distintas administraciones. ¿Cree que hay voluntad política para poner en marcha medidas que vayan en esa línea?

Yo no creo que las instituciones nos lleven ahí. Las instituciones nos pueden acercar a ese objetivo dependiendo de la presión que el pueblo ejerza. Esto lo tiene que entender la gente: la justicia no va a caer nunca por obra y gracia del espíritu santo. La justicia puede venir si la pedimos, si la exigimos, si la peleamos, si la luchamos.

***

1Los purines son residuos líquidos formados por las orinas de los animales y lo que rezuma del estiércol.

Sonreídme

Con motivo del centenario del nacimiento de Miguel Hernández en 2010 el Ayuntamiento de Orihuela y la Fundación Cultural Miguel Hernández han impulsado la organización de una serie de actividades conmemorativas. Con ello se pretende recordar al poeta y convertir su imagen en un producto cultural con atractivo turístico.

El caso es que la figura del poeta del rayo cuenta con aristas políticas que dificultan esta operación de marketing:  Miguel fue comunista, se dejó media vida en las trincheras republicanas durante la Guerra Civil y plasmó este compromiso político en su poesía. Por eso, cuando el Ayuntamiento edita un librillo (no sé cómo llamarlo) promocional del centenario, el apartado dedicado al poemario ha de ser (y es) corto y sesgado: sólo incluye doce fragmentos de otros tantos poemas, de los cuales únicamente unos versos de Viento del Pueblo y otros de Canción del esposo soldado dan cuenta de la componente roja y combativa de la vida del autor. Aristas limadas. O casi.

Enfrente estamos los que no nos tragamos el centenario oficial, los que podemos sonreir a Miguel cuando leemos poemas como este:

SONREÍDME

Vengo muy satisfecho de librarme
de la serpiente de las múltiples cúpulas,
la serpiente escamada de casullas y cálices:
su cola puso acíbar en mi boca, sus anillos verdugos
reprimieron y malaventuraron la nudosa sangre de mi corazón.
Vengo muy dolorido de aquel infierno de incensarios locos, de aquella boba gloria: sonreídme.

Sonreídme, que voy
a donde estáis vosotros los de siempre,
los que cubrís de espigas y racimos la boca del que nos escupe,
los que conmigo en surcos, andamios, fraguas, hornos,
os arrancáis la corona del sudor a diario.

Me libré de los templos: sonreídme,
donde me consumía con tristeza de lámpara
encerrado en el poco aire de los sagrarios.
Salté al monte de donde procedo,
a las viñas donde halla tanta hermana mi sangre,
a vuestra compañía de relativo barro.

Agrupo mi hambre, mis penas y estas cicatrices
que llevo de tratar piedras y hachas
a vuestras hambres, vuestras penas y vuestra herrada carne,
porque para calmar nuestra desesperación de toros castigados
habremos de agruparnos oceánicamente.

Nubes tempestuosas de herramientas
para un cielo de manos vengativas
no es preciso. Ya relampaguean
las hachas y las hoces con su metal crispado,
ya truenan los martillos y los mazos
sobre los pensamientos de los que nos han hecho
burros de carga y bueyes de labor.
Salta el capitalista de su cochino lujo,
huyen los arzobispos de sus mitras obscenas,
los notarios y los registradores de la propiedad
caen aplastados bajo furiosos protocolos,
los curas se deciden a ser hombres
y abierta ya la jaula donde actúa de león
queda el oro en la más espantosa miseria.

En vuestros puños quiero ver rayos contrayéndose,
quiero ver a la cólera tirándoos de las cejas,
la cólera me nubla todas las cosas dentro del corazón
sintiendo el martillazo del hambre en el ombligo,
viendo a mi hermana helarse mientras lava la ropa,
viendo a mi madre siempre en ayuno forzoso,
viéndonos en este estado capaz de impacientar
a los mismos corderos que jamás se impacientan.

Habrá que ver la tierra estercolada
con las injustas sangres,
habrá que ver la media vuelta fiera de la hoz ajustándose a las nucas,

habrá que verlo todo notablemente impasibles,
habrá que hacerlo todo sufriendo un poco menos de lo que ahora sufrimos bajo el hambre,

que nos hace alargar las inocentes manos animales
hacia el robo y el crimen salvadores.

El poeta del rayo

miguelhernandezmedianaMuchas veces intento escribir algo sobre Miguel Hernández (1910-1942), pero siempre, a la cuarta línea, me descubro embargado por la emoción y sin rumbo. Al final, marcha atrás y otra vez será.

Pero hoy coinciden varias circunstancias por las que no puedo rehuir este compromiso latente desde el mismo día en que puse nombre a mi blog. Aunque el aniversario no sea redondo, hoy mismo se cumplen 78 años de la proclamación de la II República Española por la que Miguel dejó parte de su vida en las trincheras durante la Guerra Civil y la otra parte en la cárcel. De hecho, hace poco más de dos semanas (28 de marzo) que se cumplieron 67 años de la muerte de Miguel en una prisión de Alicante. Además, aprovechando la proximidad temporal de estas dos efemérides, varios compañeros de Revolta Global y yo hemos organizado para al próximo sábado un humilde acto de homenaje a Miguel Hernández en Barcelona. Como ven, demasiados motivos para vencer ese obstáculo emocional que me impide escribir del poeta del rayo.

En estas últimas semanas, con objeto de documentarme de cara al homenaje, he estado leyendo la biografía de Miguel Hernández que publicó el poeta y novelista José Luis Ferris en 2002. La obra, cimentada sobre un vasto trabajo de documentación, no sólo me ha dado a conocer algunos matices de la vida de Miguel que hasta ahora desconocía, si no que también me ha permitido profundizar en su obra literaria.

De todos los escritos de Miguel a los que he tenido acceso a partir de la biografía firmada por Ferris, ha habido uno que me ha llamado especialmente la atención por la fuerza que desprende: No dejar sólo a ningún hombre. Se trata de una prosa en la que Miguel narra un crudo pasaje sucedido en noviembre de 1937 en las batallas por la defensa de Madrid. Me voy a permitir aquí la licencia de reproducir un fragmento:

En una de las forzosas retiradas que tuvimos hacia Madrid, en la primera en la que me vi envuelto, me sucedió algo significativo. La artillería, la aviación, los ataques enemigos se cebaban en nuestros batallones…En medio del fragor de la huida, de los cartuchos y de los fusiles que los soldados arrojaban para correr con menor rendimiento, me hirió de arriba abajo este grito: “¡Me dejáis solo, compañeros!” Una bala rasgó por el hombro izquierdo mi chaqueta de pana, que conservaré mientras viva, y las explosiones de los morteros me cegaban y me hacían escupir tierra. “¡Me dejáis solo, compañeros!” Se oían muchos ayes, muchos rumores sordos de cuerpos cayendo para siempre, y aquel grito desesperado, amargo: “¡Me dejáis solo, compañeros!” ¡A mí me faltaba y me sobraba corazón para todo! En aquellos instantes sentí que se me desbordaba el pecho, orienté mis pasos hacia el grito, y encontré a un herido que sangraba como si su cuerpo fuera una fuente generosa. “¡Me dejáis solo, compañeros!” Le ceñí mi pañuelo, mis vendas, la mitad de mi ropa. “¡Me dejáis solo, compañeros!” Le abracé para que no se sintiera más solo. Pasaban huyendo entre nosotros, sin vernos, sin querer vernos, hombres espantados. El enemigo se oía muy cercano. “¡Me dejáis solo, compañeros” le eché sobre mis espaldas; el calor de su sangre golpeó mi piel como un martillo doloroso. “¡No hay quien te deje solo!”, le grité. Me arrastré con él donde quisieron las pocas fuerzas que me quedaban. Cuando ya no pude más le recosté en la tierra, me arrodillé a su lado y le repetí muchas veces “¡No hay quien te deje solo, compañero!” Y ahora, como entonces, me siento en disposición de no dejar solo en sus desgracias a ningún hombre.

Os invito a que leáis a Miguel Hernández. En él encontraréis el ímpetu de la naturaleza hecho poesía. Asimismo, si vivís en Barcelona, también os invito al acto de homenaje que tendrá lugar el sábado 18 de abril a las 19:30h en el Ateneu Rebel del Poble Sec (carrer Font Honrada 32-34).

Mi foto, el CO2 y reflexiones anexas

El pasado martes 26 de febrero Activa Orihuela publicó en la página veinticuatro un artículo de opinión firmado por el presidente de la Asociación de Vecinos de La Murada (ASOJOVEN), Alfredo Sigüenza Riquelme. El artículo era una carta abierta a la alcaldesa de Orihuela en la que se preguntaba por la posición del Ayuntamiento respecto a la reciente noticia de la aprobación de reservas de subsuelo por parte del Ministerio de Industria para la creación de once depósitos subterráneos de CO2 en España, uno de los cuales estaría emplazado en La Murada.

Muchos de mis allegados se sorprendieron al echar una ojeada a la página veinticuatro y ver que junto a este artículo de Alfredo Sigüenza aparecía una foto del que les habla. Tras leer el titular que encabezaba el texto, “A la Ilma. Sra. Alcaldesa- presidenta del Excmo. Ayuntamiento de Orihuela”, desde mi madre al peor de mis enemigos (no sé si tengo alguno) entendieron que, por mi vena jacobina, era imposible que yo hiciese referencia a un cargo institucional con tanto adjetivo superlativo. Los que me conocen saben que no hago distingos en el trato a las personas, ocupen el puesto que ocupen. La inclusión de mi foto debía ser, pues, un error de maquetación del periódico.

Como el asunto de los depósitos de CO2 afecta directamente a mi tierra, la Vega Baja, y tiene que ver con una de mis mayores preocupaciones, el deterioro medioambiental, le propuse a la directora de Activa Orihuela que accediese a la publicación de este artículo en que explicaría mi punto de vista.

En los últimos tiempos los evidentes efectos del cambio climático están forzando a mover ficha a los partidos diestros y siniestros en todos los países desarrollados. La causa verde se ha convertido en un comodín lo suficientemente maleable como para que todos quieran jugarlo. Pura mercadotécnia en la mayoría de los casos, créanme. Miren si no el negocio personal del premio Nobel Al Gore: ofrece conferencias por todo el mundo advirtiendo sobre los peligros del cambio climático por el módico precio de 200000€. A la postre, se desplaza en avión privado.

La postura predominante entre los gobernantes de los Estados desarrollados es la de que el crecimiento económico, a través de los avances científicos, dará la solución a los problemas medioambientales. Es el paradigma del desarrollo sostenible. En este línea, el Gobierno de Zapatero ha propuesto la creación de depósitos subterráneos para almacenar el CO2, una técnica de vanguardia con la que se pretenden reducir las emisiones a la atmósfera de este gas en un 25%.

Aunque a bote pronto pueda parecer que los depósitos subterráneos pueden ser un remedio efectivo al crecimiento de las emisiones de CO2, desde la perspectiva de la sostenibilidad, cabe plantearse dos cuestiones. La primera tiene que ver con los riesgos de posibles filtraciones que, a largo plazo, podrían contaminar los ya maltrechos acuíferos subterráneos y, a corto plazo, podrían poner en riesgo vidas humanas en caso de un escape masivo. La segunda consideración está relacionada con los límites de capacidad de estos contenedores (se habla de que yacimientos de gas, yacimientos de petróleo y minas serían los mejores depósitos) así como con los límites que impone el planeta Tierra al mantenimiento a medio plazo del actual modelo de producción y consumo de energía.

La apuesta del Gobierno de España por esos contenedores, lejos de plantear la reducción de la producción de CO2, da continuidad a un modelo que en 2007 nos ha alejado de los objetivos del Protocolo de Kioto al haberse incrementado las emisiones de CO2 en un 3% respecto al año anterior. Es el modelo del crecimiento económico fundamentado incremento de la factura energética que se nutre de las térmicas y de los hidrocarburos. En definitiva, se trata de una huída hacia adelante que elude de forma irresponsable un cambio de política necesario que debe abordar, en primer lugar, una notable reducción del consumo energético, y en segundo, la implantación real de energías renovables como la solar fotovoltaica.

Para el caso de Orihuela y la Vega Baja se me ocurren varias medidas que, si las distintas Administraciones competentes pusieran en marcha, contribuirían humildemente a mejorar la eficiencia energética y a combatir el cambio climático: la electrificación de la línea de cercanías Alicante-Murcia, la creación de una red de transporte público, la instalación de paneles solares en las azoteas de todos los edificios públicos, la reducción de la franja horaria en la que permanece encendido el alumbrado de fiesta en Navidad y en Moros y Cristianos, y una moratoria en la destrucción de los bosques de Sierra Escalona (recuerden que los árboles, por medio de la fotosíntesis, retienen CO2 y expulsan oxígeno a la atmósfera) con la paralización del PAU 21 y otros proyectos urbanísticos similares. Creo que nada de lo que propongo es revolucionario. Todo se andará…

En cualquier caso, mientras que el Gobierno de España, la Generalitat Valenciana y el Ayuntamiento de Orihuela sigan sin tomarse en serio el asunto de la insostenibilidad de nuestro modelo económico-energético, quiero hacer saber, tanto a Alfredo Sigüenza como al resto de oriolanos críticos de forma consecuente con el proyecto de los depósitos de CO2, que cuenten conmigo como un vecino más en contra de esta medida que propone el Ministerio de Industria.

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Este artículo fue publicado en Activa Orihuela el martes 4 de marzo de 2008.

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El vertedero II

Orihuela es conservadora…de sus peores vicios. Esta es la idea que me vino a la cabeza cuando el pasado 9 de noviembre leí que el PP había aprobado en un pleno municipal dejar desierto el concurso de basuras. No podía ser que Orihuela, casi dos años después de que se aplazase la adjudicación de la contrata por el escándalo Fenoll-Ferrández, tropezase otra vez con los sucios intereses de los que se lucran con los desperdicios del pueblo. De nada había valido el informe realizado por la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) que estaba llamado a ser el veredicto que cerrase definitivamente el caso.

Argumentar que ninguna de las cinco empresas que concurrían a concurso cumplían con el pliego de condiciones suena a engañabobos, sobre todo cuando ninguno de los cuatro informes técnicos realizados hasta ahora avala esa idea. Y siguiendo con la justificación, alegar que dicho pliego ha quedado obsoleto y no responde a las necesidades del pueblo es poco menos que hacer apología de la tomadura de pelo, ya que diez de los catorce concejales del PP que fueron responsables de la elaboración y aprobación del documento, ahora lo dan por inútil.

Así que ahora, continuando con las paradojas, es el mismo equipo de gobierno que acaba de ignorar un informe realizado por la UPV el que le ha encomendado a esta entidad universitaria la redacción de un nuevo pliego de condiciones para la convocatoria de otro concurso. Es decir, el grupo municipal del PP busca amparo en una autoridad a la que acaba de desautorizar. Es un sinsentido, un desvarío contradictorio propio de trastornados de doble personalidad.

Pero el estupor que causa este cúmulo de despropósitos se torna en horror ante la evidencia de que Fenoll, cual gaviota que sobrevuela el vertedero, ha estado vigilando de cerca todo el proceso. Ignorar que el ex-presidiario del Raiguero de Poniente va a poner todo de su parte para que su empresa sea la beneficiaria en el nuevo concurso es propio bien de inocentes o bien de malintencionados. A estas alturas, igual que los empresarios conocen las debilidades de los politicastros, todos sabemos qué baza juega cada uno en este tipo de concursos.

Por todo esto, Orihuela debe estar con las orejas tiesas, para evitar que se repitan viejas trampas, para exigir al Ayuntamiento que resuelva el asunto sin violar ni la ética ni la legalidad, y en definitiva, para romper con el peor de los conservadurismos que arrastra: la connivencia.

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Neo-cides estrafalarios

Cuenta el Cantar que Rodrigo Díaz de Vivar, “El Cid”, era un valeroso caballero que combatió frente a los musulmanes en una serie de batallas a las que muchos, guiados seguramente por el ánimo de levantar el orgullo patrio en su vertiente nacional-católica y con dudoso rigor histórico, han llamado Reconquista. Aunque no es la intención de este artículo deshacer mitos, de “El Campeador” también se conoce que su debilidad por los dineros hacía tambalear sus nobles ideales cada vez que oía retiñir un buen puñado de monedas. Puede ser que fuera, pues, un mercenario.

De todas sus hazañas, la más célebre fue aquella en la que después de fenecer en un combate, sus compañeros de escuadra lo montaron a caballo manteniéndolo erguido como bien pudieron y lo llevaron al campo de batalla para el siguiente lance. Era tal el temor que infundía la figura del Cid entre sus adversarios que, aun apareciendo de esta guisa en la contienda, el ejército musulmán se amedrentó e inició maniobras de repliegue ante la simple presencia del Campeador en la vanguardia de las filas cristianas. Se forjó así la leyenda del guerrero que ganó batallas hasta después de muerto.

En los últimos años los entuertos de la política oriolana han dejado varios cadáveres entre los que se suponen representantes del pueblo. De todos ellos, hay quienes han decidido descansar en paz: uno mientras limpia su imagen (que sucia la tiene) y un Bentley. Otro, que cual pez murió por la boca, ha dejado una sombra más larga que la del ciprés de Delibes, y pese al reposo, aun dicen que mangonea. Hay incluso quien, siendo “gran” defensor del régimen de un tocayo en tiempos difíciles (lejos queda el 23-F) ha muerto a manos de sus propios amigos y nada se sabe del paradero de sus restos.

Pero también, si uno echa un vistazo al panorama electoral municipal, no le será dificil encontrar cadáveres que, no aceptando su condición de ediles muertos, aspiran a Cid en su versión más estrafalaria. Se trata de quienes tras caer de un caballo en la batalla política, se montan en otro y tras volver a caer, suben a otro…Tienen el armario lleno de camisas con sietes y los bolsillos llenos de billetes de empresarios que aspiran a conseguir tal o cual contrata. Se mueven por el interés. Son mercenarios. Sin el sillón no son nadie, por eso vuelven una y otra vez con la misma cantinela de las nuevas formas y sus alternativas personales. Muchos de ellos saben que este puede ser su último lance, la última oportunidad para “su reconquista”. Por eso afilan los cuchillos haciendo un ruido tan estridente.

La contienda se librará el 27 de mayo. No es menester que diga quién está delante y también quien está detrás de cada uno de esos neo-Cides estrafalarios. Por eso no hay que temerles, los conocemos. Que estén acabados, depende de nuestro voto. Ojalá que entre todos consigamos desterrar para siempre a estos vividores de la política que con su simple presencia mancillan el nombre de nuestro pueblo y de su administración.

A galopar…!

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