Ante el proceso asambleario de Izquierda Unida
16 Junio, 2008Los funestos resultados en los comicios del pasado 9 de marzo han forzado a la dirección de Izquierda Unida (IU) a abrir un proceso de reflexión y diálogo acerca del pasado, presente y futuro de la organización que aspira a ser referente de la izquierda alternativa en el Estado español. Así que, con el terreno abonado y las lluvias primaverales, militantes a título individual o agrupados en corrientes y contracorrientes se han lanzado a la siembra de manifiestos con la idea de que roji-verdee el campo a su gusto en la asamblea de de noviembre.
Ha habido escritos para todos los gustos: desde más concretos como el de Julio Anguita (IU: un proyecto político en vías de extinción) hasta más generales como el de la llamada ‘Tercera Vía’ (Creemos en el futuro de Izquierda Unida), de vocación más transformadora como el firmado por Manuel Monereo y Ginés Fernández (Izquierda Unida: ¿Por qué es necesario un proyecto autoinstituyente?) hasta más continuistas como el que encabeza Llamazares (Por un proceso constituyente para una Izquierda Unida abierta). Así se podría seguir con la retahíla hasta contabilizar no menos de cincuenta manifiestos. Pese a las diferencias entre unos y otros, hay denominadores comunes que apuntan a un análisis irrefutable, a saber: la necesidad de profundizar en la democracia interna, de dar la palabra a las bases e incluso de renovar los altos cuadros.
El pasado sábado, con motivo de la reunión del Consejo Político Federal (CPF) era el momento de que las declaraciones de intenciones dispersas se agrupasen, hiciesen síntesis y presentasen sus cartas boca arriba. Las negociaciones previas fructificaron en tres documentos: además de los citados ‘Creemos en el futuro de Izquierda Unida’ y ‘Por un proceso constituyente para una Izquierda Unida abierta’, el sector más crítico con la actual diracción, heredero de la candidatura de Enrique Santiago en la VIII Asamblea de IU, presentó el manifiesto ‘Una Izquierda Unida anticapitalista, republicana, federal y alternativa, organizada como movimiento político y social’.
Al margen de mayores consideraciones sobre el despropósito que fue el votar que no se votasen cada uno de los documentos, o la simpatía que me pueda despertar uno u otro escrito, quiero llamar la atención sobre algo en lo que considero que están reparando muy pocos y pocas: se da la paradoja de que, pese a que los tres documentos políticos presentados hablan de que el proceso de refundación de IU ha de partir de las bases, ninguno de estos escritos ha sido debatido en asambleas locales, comarcales, provinciales, etc. previamente a ser presentado en el CPF. La excepcionalidad formal del proceso asambleario, en el sentido que unos y otros reivindicaban, (el de que las bases fuesen las que llevasen la iniciativa en el debate) ha sido fulminada a las primeras de cambio y, lejos de haber dejado completamente abierto el proceso, se ha predeterminado el debate desde los tres frentes existentes en la cúpula.
El proceso asambleario está precocinado y las trincheras cavadas. Así las cosas, todo apunta a que, en caso de que se planteen debates en los colectivos de base, va a ser difícil evitar la confrontación y la Asamblea Federal de noviembre no será sino un choque de trenes, una mera reproducción ampliada del desastre a tres bandas del pasado sábado.
Quizás sería interesante que los afiliados y afiliadas afrontasen el proceso asambleario ignorando los documentos de la(s) ponencia(s) y profundizando en un debate sin tutelas ni predeterminaciones. Debate que debería ser abierto a todas los movimientos sociales y políticos de la izquierda alternativa. Debate de base y vivo que nos ha de conducir al nacimiento de una nueva organización con menos vicios y más ilusiones.

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