Cuenta la biblia (Génesis 22 1-19) que dios habló a Abraham y le ordenó que ofreciese en sacrificio a su único hijo, Isaac. El viejo Abraham no lo dudó y, acompañado de su vástago, emprendió camino hacia donde dios le había indicado que se debía producir el holocausto. Cuando se acercaban al lugar, y en vista de que no portaban objeto de sacrificio alguno, Isaac preguntó a su padre dónde estaba el cordero que iban a donar al todopoderoso. Abraham contestó: «dios proveerá de cordero para el holocausto».
Algo parecido responden desde el gobierno cuando alguien cuestiona el sentido de la liturgia recortadora: «hay que transmitir confianza a los mercados». Y mientras los omnipotentes mercados se deciden a confiar o no confiar en nuestra economía, el gobierno continúa caminando resuelto a cumplir con las ofrendas que se le demandan desde las alturas.
Dos de los últimos sacrificios han afectado ámbitos que condicionan el devenir futuro de nuestro país: la inversión en Investigación + Desarrollo + innovación (I+D+i) y la Universidad Pública.
En cuanto a la primera, el gobierno ha reducido la partida presupuestaria destinada a I+D+i en un 25% con respecto a 2011. Se trata de un recorte muy superior al auguraban las peores previsiones que estimaban un contracción de la inversión del 9%, y supone el tercer año consecutivo de mermas. Pese a las reivindicaciones de diversos colectivos científicos que pedían una tregua en los recortes, el gobierno no ha cedido y ha situado la inversión en I+D+i por debajo de los niveles de 2005.
Al contrario de lo que pueda parecer, esta no es una cuestión menor. La inversión en I+D+i es un factor determinante para el cambio de modelo productivo al que inevitablemente se ha de enfrentar la economía española. No podemos construir nuestro futuro con los escombros que dejado la explosión de la burbuja inmobiliaria, sino con nuevas ideas, saberes y avances científico-tecnológicos que contribuyan a desarrollar un tejido económico diverso y sostenible fundamentado en la innovación.
Por lo que respecta a la Universidad Pública, se ha anunciado un incremento de hasta el 66% en el precio de la primera matrícula que paga cada alumno de grado. Para justificar esta medida el Ministro de Educación, Cultura y deporte, José Ignacio Wert, se ha escudado en una necesaria «aproximación de los precios públicos de los servicios académicos de las universidades al coste efectivo de los mismos». Según el propio Wert, el precio de la matrícula de un curso de grado cubre de media un 14,8% del total del coste efectivo. Al ministro este porcentaje le sabe a poco, así que ha fijado al alza unos umbrales de referencia a los que se deberán ajustar los nuevos valores económicos de los créditos. De esta manera, el precio que pague cada estudiante a partir de ahora por la primera matrícula cubrirá entre un 15% y un 25% del total del coste del servicio. El porcentaje a pagar por el alumno aumentará progresivamente en la segunda (30%-40%), en la tercera (65%-75%) y en cuarta matrícula (90%-100%). Estos umbrales también se aplicarán a los másteres habilitantes para el ejercicio de una profesión.
Pero para el resto de másteres, la primera matrícula será todavía más cara, ya que costeará entre el 40% y el 50% del precio total, mientras que a partir de la segunda las tasas se moverán en una horquilla de entre el 65% y el 100%.
Con esta subida de las tasas la factura universitaria se saldará con menos dinero público y con más dinero privado del alumno. Esta circunstancia implica el levantamiento de una nueva barrera económica para el acceso a la universidad de quienes cuentan con menos recursos. Por otro lado, el aumento de los precios supondrá un duro varapalo para quienes, como consecuencia de compatibilizar estudio y trabajo, no consigan los objetivos académicos a la primera y tengan que matricularse repetidas veces de alguna asignatura para superarla. Además, con el incremento de las tasas, los precios de matriculación de las universidades públicas se aproximan a los de las privadas y entran en competencia con ellas. Es así como, de forma indirecta, la subida del coste para el alumno propuesta por el Gobierno abre nuevas posibilidades de negocio para la universidad privada.
La fe ciega del Gobierno en que los mercados compensarán su voluntarismo sacrificial es comparable a la de Abraham ante dios. No obstante, el final del relato bíblico revela un elemento diferencial con la realidad actual. Cuando Abraham blandió el cuchillo para matar a su hijo, dios se apiadó de él, se dio por satisfecho con la lealtad demostrada por Abraham y perdonó la muerte de Isaac. En cambio los mercados, poco tienen de misericordiosos. Son, más bien, como un perro hambriento y sin hartura: cuantos más sacrificios se le ofrecen, más apetito tiene…
Si el Gobierno sigue plegándose a los designios de los mercados y sin atender a objeciones, acabará por sacrificar definitivamente el futuro del país. Pero aquí no hay dios que nos salve. Sólo nosotros podemos. Juntos. En la calle.
El pasado jueves 26 de marzo, poco más de una semana después del miércoles negro, la Coordinadora d’Assablees d’Estudiants (CAE) y el Sindicat d’Estudiants dels Països Catalans (SEPC) convocaron una huelga de universidades en protesta por la represión policial contra el movimiento estudiantil en Barcelona. La jornada de movilización culminó con una manifestación vespertina abierta a la participación de los movimientos sociales y a la población civil barcelonesa.
A día de hoy casi todas y todos habréis visto ya los vídeos de las brutales cargas policiales del pasado miércoles 18 de marzo en Barcelona. No tiene sentido, pues, que haga ahora una crónica formal de lo sucedido. Casi todo está dicho ya…
El pasado jueves 12 de marzo alrededor de 10000 estudiantes se manifestaron en Barcelona en contra del Proceso de Bolonia en el marco de una jornada de huelga convocada en todas las universidades del Estado Español. La marcha discurrió por las calles del centro de la ciudad y terminó con la ocupación del campus de Ciutadella de la Universitat Pompeu Fabra, (UPF) donde la Coordinadora de Assemblees d’Estudiants (CAE) tenía previsto celebrar durante el fin de semana un encuentro del movimiento estudiantil al que también estaban invitados el resto de movimientos sociales barceloneses.
Mañana, jueves 12 de marzo, la comunidad universitaria del Estado Español está convocada a una huelga por la derogación de la Ley Orgánica de Universidades (LOU) y los Reales Decretos que regulan la implementación del llamado Proceso de Bolonia.
Hace un par de semanas
El pasado jueves 26 de febrero se celebró en la Universitat de Barcelona (UB) un referéndum de estudiantes en el que se sometía a consulta la paralización de la aplicación del Espacio Europeo de Educación Superior (conocido como Proceso de Bolonia) para abrir un proceso de debate sobre el futuro de la universidad pública. Con un índice de participación del 18,83% (en las elecciones al rector sólo votaron un 5,30% de los estudiantes) los estudiantes respaldamos ampliamente la opción de detener la implementación de la reforma universitaria (el 93,1% votó Sí mientras que el No sólo obtuvo un 5,8% de los votos). La cuestión que se planteaba en la consulta estudiantil se debatirá el 5 de marzo en un Claustro en el que los representantes de los estudiantes votarán de acuerdo con el resultado del referéndum.
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