En los últimos años, coincidiendo con las semanas previas a cualquier cita electoral, he participado de varias conversaciones que giraban en torno a unas mismas cuestiones: ¿qué diferencia hay entre el voto en blanco, el voto nulo y la abstención? ¿qué significado político tiene cada cual? ¿es cierto que los votos en blanco van a parar a la candidatura más votada?
Con objeto de arrojar un poco de luz sobre este asunto, a continuación intentaré aportar alguna información que pueda ser de utilidad a los votantes.
Voto nulo, voto en blanco y voto válido desde el punto de vista legal
El texto legal que regula las tipologías de voto (o de no voto) es la Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio, del Régimen Electoral General. El artículo 96 de la citada Ley habla del voto nulo y el voto en blanco, mientras que el voto válido queda definido en el artículo 108.4. La ley, en cambio, no trata de forma explícita la abstención.
Por lo tanto, atendiendo a la norma se puede resumir:
- Voto nulo: es aquel voto emitido en sobre o papeleta no oficiales, el emitido sin sobre o en sobre que contenga más de una papeleta de distinta candidatura, o el que incluya alguna alteración de carácter voluntario en la papeleta (modificación, añadidura, tachón o alteración del orden de los candidatos, o expresiones o leyendas escritas). En el caso de las elecciones al Senado, son votos nulos aquellos en los que en la papeleta se hayan marcado más de tres nombres en las circunscipciones provinciales, más de dos en las circunscripciones insulares de Gran Canaria, Mallorca y Tenerife y en las poblaciones de Ceuta y Melilla, y más de uno en el resto de las circunscripciones insulares.
- Voto en blanco: es aquel voto emitido en un sobre que no contenga ninguna papeleta. También se considera voto blanco el emitido a favor de alguna candidatura legalmente retirada de la circunscripción.
- Voto a candidatura: voto emitido a favor de alguna de las candidaturas vigentes en la circunscripción.
- Voto válido: es aquel que ha sido emitido en favor de alguna de las candidaturas presentadas en la circunscripción o el voto en blanco.
Significado político del voto nulo, el voto en blanco y la abstención
Resulta muy arriesgado atribuir un significado unívoco al voto nulo, al voto en blanco o la abstención sin caer en generalizaciones o extraer conclusiones parciales. Sin embargo, tradicionalmente, cada una estas alternativas al voto a candidatura se ha relacionado con determinadas actidudes o intenciones del votante. Así pues, atendiendo a estas convenciones populares y a consideraciones propias (sin criterio científico alguno) caracterizaría cada opción de la siguiente manera:
- Abstención: es la categoría más difícil de vincular a un único perfil definido de elector. Hay quien se abstiene de forma involuntaria, debido a enfermedad o indisposición. Y hay quien lo hace de forma voluntaria, en unos casos como manera de expresar su indiferencia ante la política, y en otros como manifestación de su oposición al sistema. Por lo tanto, el posible significado político de la abstención queda un tanto diluido entre las diversas e inconexas causas que lo motivan.
- Voto nulo: expresa un rechazo activo a los partidos que concurren a las elecciones. El hecho de que se ejerza el derecho a voto implica, en cierto modo, la legitimación (aunque sea con reservas) del sistema. Es por esto por lo que el voto nulo no puede interpretarse de forma general como una manifestación de repulsa al sistema.
- Voto en blanco: expresa la indiferencia activa del votante ante las distintas candidaturas que concurren a las elecciones. También puede interpretarse, al igual que el voto nulo, como un manifestación de rechazo a los partidos.
¿Cómo afectan al reparto de escaños el voto nulo y el voto en blanco?
A la hora de determinar el porcentaje de voto que ha obtenido cada una de las candidaturas presentadas en la circunscripción, solo se tienen en cuenta los votos válidos (votos a candidatura + votos en blanco), quedando excluidos los votos nulos. El porcentaje de voto es determinante en candidaturas minoritarias ya que, según la ley electoral, para obtener representación institucional, una candidatura debe superar el 3% de los votos en su circunscripción (es lo que comunmente se llama barrera del 3%, que en el caso de las elecciones muncipales es del 5% y en el de las autonómicas del 3% o del 5% en función de cada Comunidad). De esta manera sólo participan del reparto de escaños las candidaturas que hayan superado la citada barrera del 3%.
En definitiva:
- El voto nulo no entra en ningún tipo de recuento para reparto de escaños por no ser voto válido.
- El voto en blanco entra en el recuento para el cálculo del porcentaje de las candidaturas presentadas, pero no en el reparto de escaños. Generalmente perjudica a las candidaturas minoritarias porque al contar para el cálculo de porcentajes, puede hacer que una candidatura minoritaria no supere la barrera del 3%. En ningún caso el voto en blanco va a parar a la candidatura más votada.
Ejemplo
Supongamos que se celebran elecciones generales. Tomamos el caso de la circunscipción de Alicante en la que presentan tres candidaturas: A, B y C. Hay un total de 120 electores convocados a las urnas, de los cuales votan 100. Los resultados son los siguientes
- Electores: 120
- Han votado: 100
- Participación: 83,33%
- Abstención: 16,66%
En cuanto al reparto de los votos:
- Candidatura A → 35 votos
- Candidatura B → 45 votos
- Candidatura C → 2 votos
- Votos nulos → 10 votos
- Votos en blanco → 8 votos
Aquí podríamos decir que del total de votos emitidos, un 35% han ido a aparar a A, un 45% a parar a B, un 2% a parar a C, un 10% han sido nulos y un 8 % han sido en blanco. Pero como los únicos votos que se tienen en cuenta para el cálculo son los votos válidos, tenemos que:
- Votos válidos (votos emitidos – votos nulos): 90 votos
De los cuales:
- Candidatura A → 35 votos (38’89%)
- Candidatura B → 45 votos (50%)
- Candidatura C → 2 votos (2’22%)
- En blanco → 8 votos (8’89%)
Así las cosas, en la fase de reparto de escaños sólo contarían los votos a las candidatura A y B, quedando la C excluida por no haber superado la barrera del 3%.
Este es un claro ejemplo de cómo los votos en blanco perjudican una candidatura minoritaria al contar como válidos y restar peso relativo a la candidatura C sobre el total de votos válidos.
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Más info:
- Juan Hernández Bravo de Laguna. Abstención activa. Diccionario Crítico de Ciencias Sociales.
- Yolanda González. Las verdades y mentiras de la ley electoral. Público (23/12/2005)
- Vera Gutiérrez Calvo. Voto protesta: nulo o abstención. El País (21/05/2011).



Gracias por las aclaraciones, como siempre muy bueno tu blog.
Hola Manu, en primer lugar decirte que me encanta tu blog me parece muy didáctico. En segundo lugar, espero que antes del 20N la gente vote con consciencia y perspectiva de los acontecimientos políticos y sociales. Mientras la izquierda se divide la derecha se reafirma y va a por la mayoría absoluta.
Hola Inés, hola Verónica,
Muchas gracias por pasaros por mi blog y dejar un comentario.
La actividad del blog responde a su nombre: es como un rayo, aislada y puntual, pero nunca acaba termina de cesar. Sería mejor si fuese más constante, pero qué le vamos a hacer…
Soy muy prudente a la hora de referirme a la izquierda y su división, así en general. La izquierda o es diversa o no es. Es más, pienso que existen varias izquierdas (en plural) que hace muchos años que caminan por senderos distintos y que no tienen por qué encontrarse nunca (electoralmente al menos).
Por otro lado, la derecha también está dividida (PP, CiU, PNV, PlataformaXCatalunya, UPN, CC), sólo que hay un partido que capitaliza el voto.
Lo que seguramente vendrá tras el 20N creo que no supondrá ningún cambio, desgraciadamente. Hace un par de años el PSOE dejó que nos gobernase la derecha económica (UE, FMI, BCE). Así que el 21N seguirá gobernandonos la derecha rajoyana, que no hará otra cosa que continuar profundizando en la senda ya iniciada por el gobierno Zapatero: recortes y más recortes sociales.
Creo que lo importante ahora es construir una oposición de izquierdas que se oponga firmemente al gobierno de los mercados, tanto desde las instituciones como desde la calle.
Saludos,
Manu.