Eastwood interpreta a Walt Kowalsky, un personaje de perfil tan estereotípico como detestable: se trata de un viejo americano esencialista, de conservadurismo fraguado en guerra, que ve en la inmigración y en la crisis ética de las nuevas generaciones las causas de la pérdida de valores tradicionales de la sociedad americana. Para este abuelo arisco de perfil republicano, como para los viejos héroes del western o para la mayoría de los miembros de la Asociación Nacional del Rifle, la justicia se dictamina en primera persona y se hace efectiva a tiros.
El viejo Kowalsky, que acaba de enviudar, alimenta su resentimiento con el mundo en la soledad de una casa enclavada en un barrio de Michigan concurrido por inmigrantes. Allí vive viendo pasar el tiempo, únicamente acompañado por su perra, su coche deportivo modelo Gran Torino del 72 y latas cerveza fría.
Junto a la casa de Kowalsky vive una familia de la etnia Hmong con dos hijos: el tímido e inocente Thao y la honesta e inteligente Sue. Un día Thao es reclutado por su primo Spider para formar parte de una banda callejera del barrio. La prueba de fuego que le proponen los pandilleros al joven será robar el Gran Torino de Kowalsky. El hurto queda en tentativa cuando el viejo sorprende in fraganti a Thao en el garaje y el joven consigue huir de la amenaza de la escopeta de Kowalsky.
Días más tarde Spider y su banda van a casa de Thao con la intención de que el joven marche con ellos. La negativa de Thao y de su familia da lugar a la violencia de los pandilleros, que quieren llevárselo a la fuerza. En esas circunstancias el viejo Kowalsky irrumpe en medio de la trifulca y disuade a la banda con su escopeta.
A partir de ese momento la familia Hmong agradece a Kowalsky su intervención y le ofrece regalos que el viejo se niega a aceptar en un principio. Asimismo, para reparar el honor de la familia tras el incidente del robo, la madre le propone a Kowalsky que Thao le ayude en las tareas que el viejo requiera.
Poco a poco el viejo va tomando confianza con Sue y Thao, a quien consigue encontrarle un trabajo en la construcción. Pero la banda de Spider continúa acosando a ambos jóvenes y a su familia, ante lo que Kowalsky se siente con la responsabilidad moral de poner freno a lo que se está convirtiendo en un abuso.
El toque de atención de Kowalsky a uno de los pandilleros no sirve si no para motivar una reacción aún más cruda por parte la banda. Ante lo insostenible de esta situación el viejo planea una forma para terminar de una vez por todas con la banda…
Evidentemente, hay mucho más: subtramas, escenografía, música,… y ¡qué final! Lamento dejaros con la miel en los labios, pero no quiero destrozaros una posible buena tarde de cine. Así que, si tenéis la oportunidad de ver Gran Torino (si puede ser, mejor en versión original subtitulada), no la desperdiciéis.
Etiquetas: Cine, Gran Torino
Eastwood interpreta a Walt Kowalsky, un personaje de perfil tan estereotípico como detestable: se trata de un viejo americano esencialista, de conservadurismo fraguado en guerra, que ve en la inmigración y en la crisis ética de las nuevas generaciones las causas de la pérdida de valores tradicionales de la sociedad americana. Para este abuelo arisco de perfil republicano, como para los viejos héroes del western o para la mayoría de los miembros de la Asociación Nacional del Rifle, la justicia se dictamina en primera persona y se hace efectiva a tiros.