A día de hoy casi todas y todos habréis visto ya los vídeos de las brutales cargas policiales del pasado miércoles 18 de marzo en Barcelona. No tiene sentido, pues, que haga ahora una crónica formal de lo sucedido. Casi todo está dicho ya…
Tuve la tentación de escribir el mismo miércoles por la tarde, con la muñeca izquierda y los muslos aun calientes por los porrazos de los Mossos d’Esquadra, pero preferí esperarme a la noche para hacer una crónica más completa que incluyese una referencia a la movilización prevista para las 20h del mismo día. Lamentablemente esta manifestación de la tarde-noche del miércoles acabó siendo una encerrona de los Mossos d’Esquadra para amedrentar y apalear a las gentes de forma indiscriminada. Cuando llegué a casa estaba agotado, así que decidí posponer la entrada.
El jueves por la mañana tuvo lugar una manifestación multitudinaria (se habla de 80000 personas) convocada por los sindicatos de profesoras y profesores de enseñanzas primarias y medias (UGT, CCOO, CGT, USTEC-STEs, ASPEPC-SPS) en el marco de una jornada de huelga contra de la Llei d’Educació de Catalunya (LEC). La jornada de lucha fue secundada por la Coordinadora d’Assemblees d’Estudiants (CAE) que, como ya os he contado en alguna otra ocasión, es la plataforma que coordina las asambleas de estudiantes universitarios.
La marcha por el centro de la ciudad fue muy bonita; nada que ver con lo de la víspera. En un día que amaneció soleado, las y los estudiantes universitarios acudimos de forma masiva a apoyar a la educación pública y a denunciar el linchamiento del que fuimos objeto el día anterior. No hubo incidentes porque apenas hubo Mossos d’Esquadra.
Con respecto a lo acontecido el miércoles negro, el Conseller d’Interior, Joan Saura, debe hacerse responsable y dimitir, llevándose con él a Rafael Olmos, Joan Delort y a todos los mandos policiales implicados en la brutal represión del movimiento estudiantil. Asimismo, el rector de la Universitat de Barcelona, Dídac Ramírez, debería ser cesado por traicionar su compromiso de no ordenar el desalojo del edificio histórico de la UB y por prestar apoyo al linchamiento de parte de la comunidad universitaria.
Por otro lado, después de la manifestación del jueves resulta bochornoso escuchar al Conseller d’Educació, Ernest Maragall, cuando dice que va a “seguir gobernando el cambio de la educación en Catalunya desde hoy con la misma convicción, firmeza y con el mismo contenido”. Vamos, que le importa un pepino lo que digan las y los profesores de los colegios e institutos públicos.
¿Es éste un gobierno de izquierdas? Si así es, malditos sean los gobiernos de izquierdas que reprimen al movimiento estudiantil y desmantelan la educación pública. Malditos ellos y todos los que les apoyan.
Etiquetas: Bolonia, Encierro, miércoles negro, Mossos d'Esquadra, Represión, Tancada, Universidad, Universitat de Barcelona
6 Abril, 2009 a las 1:17 pm |
Hemos encontrado muy interesante su blog personal. Además consideramos que presenta una línea ideológica de izquierdas…
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