El pasado jueves 12 de marzo alrededor de 10000 estudiantes se manifestaron en Barcelona en contra del Proceso de Bolonia en el marco de una jornada de huelga convocada en todas las universidades del Estado Español. La marcha discurrió por las calles del centro de la ciudad y terminó con la ocupación del campus de Ciutadella de la Universitat Pompeu Fabra, (UPF) donde la Coordinadora de Assemblees d’Estudiants (CAE) tenía previsto celebrar durante el fin de semana un encuentro del movimiento estudiantil al que también estaban invitados el resto de movimientos sociales barceloneses.
Mediada la tarde del jueves, el rector de la UPF, Joan Josep Moreso comunicó a la prensa que ordenaría el desalojo de los estudiantes encerrados cuando llegase la noche. Todo apuntaba, pues, a que se iba a repetir el guión que marcó la intervención violenta de los Mossos d’Esquadra en el campus de Poble Nou de la UPF justo hacía un mes. Pero esta vez el movimiento estudiantil reaccionó a tiempo y consiguió convocar alrededor de 200 activistas para el encierro nocturno. En estas condiciones una intervención de las fuerzas del orden público podía ser contraproducente para los intereses de Moreso, muy cuestionado tras los acontecimientos del campus de Poble Nou. Finalmente, no se ejecutó la amenaza de desalojo y las y los encerrados pudieron preparar durante la noche las actividades programadas para los días siguientes.
El viernes amanecía cargado de retos para el movimiento estudiantil barcelonés. El encuentro del fin de semana debía servir para definir la estrategia de acción en las próximas fechas y para buscar puntos de confluencia con otros movimientos sociales de la ciudad. Pero pese a que el día transcurrió tranquilo para las y los estudiantes, la amenaza del desalojo seguía sobrevolando el campus de Ciutadella…
Sobre las 21:30h, cuando la actividad académica en la universidad aún no había cesado (las clases terminan a las 21:00h pero la biblioteca permanece abierta hasta la 1:30h de la madrugada), siete furgones de los Mossos d’Esquadra sitiaron el campus ocupado. En medio de la confusión, los agentes comenzaron a identificar a cualquier persona sospechosa de estar participando en las actividades del encierro. La acción fue tan sorpresiva que tan sólo un grupo de 17 estudiantes pudo organizar una acción conjunta de resistencia pacífica. Mientras, a las puertas del campus, unas 200 personas se concentraban en apoyo de los estudiantes encerrados.
La intervención de los Mossos d’Esquadra se saldó, además de con un buen número de identificaciones y muchas molestias para la comunidad universitaria de la UPF, con un estudiante detenido por no llevar documentación. El compañero, miembro de la Assemblea d’estudiants de Mundet, estuvo retenido en dependencias policiales hasta el sábado a las 15:00h.
El desalojo del campus de Ciutadella vuelve a poner de manifiesto el desprecio de Moreso por el movimiento estudiantil y su voluntad a poner todo de su parte para que el Proceso de Bolonia se implante sin debate y por la fuerza. La voluntad de diálogo que manifiesta ante la prensa es, pues, retórica falsa de lo políticamente correcto. Debe dimitir.
En clave política, el silencio institucional de Iniciativa Catalunya Verds (ICV) y Esquerra Unida i Alternativa (EUiA) hace cómplices a sus cúpulas de este atropello a la universidad pública y los principios democráticos. Además, llama la atención que, mientras muchos militantes de ICV y EUiA participan de forma activa en las movilizaciones contra Bolonia, sean sus propios partidos los que gestionan la represión policial del movimiento estudiantil. Estas contradicciones dan muestra de la ruptura de la correa de transmisión que debería trasladar las reivindicaciones de las bases a las direcciones de estos partidos.
Finalmente, el movimiento estudiantil barcelonés debe sacar fuerzas de flaqueza y recomponerse de este duro golpe moral. Ahora más que nunca es necesario que todas y todos los estudiantes críticos con el Proceso de Bolonia participen en sus asambleas de facultad, aporten ideas y contribuyan de forma activa a la definición de nuevas estrategias de lucha. La “huelga a la japonesa” que acaban de anunciar los estudiantes de la UPF es un buen ejemplo de la actitud combativa que ha de impulsar al movimiento en un futuro inmediato.
Comunicat CAE del desallotjament de la UPF
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