Miedo

Si tuviera que definir el miedo, diría que es la inestabilidad emocional provocada por una circunstancia futura que se presume adversa. Se trata de una sensación que merma, cuando no anula, la capacidad de raciocinio, a la vez que reduce todo criterio al primario instinto de supervivencia. De esta forma, todo aquel que lo sufre acaba sumido en un desequilibrio que le inhabilita la razón y le aboca, bien al conformismo del mal menor, o bien a la fe en redenciones milagrosas.

Por este poder de conmoción, el miedo ha constituido un arma para la alienación de pueblos e individuos desde el principio de la historia de la sociedad humana. Pero al contrario que otras formas de represión más explícitas, como la violencia o la censura, la creación de miedos masivos se ha integrado perfectamente en el catálogo de técnicas de contención y dominación social legitimadas por el sistema político-económico vigente en el primer mundo.

Los gallos de la política institucional española, lejos de eximirnos de temores que cautiven nuestra capacidad decisoria, han convertido al miedo en el único argumento de su discurso. Así, desde que hace cuatro años el PSOE ganase las elecciones generales, el PP nos ha servido a diario un caldo rancio de profecías apocalípticas que, de haberse cumplido, no envidiarían en nada a las siete plagas bíblicas de Egipto: desde la ruptura de España, hasta la abolición de la familia, pasando por la rendición del Estado de Derecho frente a ETA. Toda una sarta de mentiras envueltas en   verborrea terrorista y fabricadas ex profeso para sembrar confusión entre las almas incautas y azuzar a “los buenos españoles”.

Por si todavía no había cundido el pánico entre la población con los sermones de la derecha reaccionaria, los portavoces del PSOE han copiado la estrategia del PP y se han vestido con túnicas de apóstoles del miedo progre. De esta forma, los adalides del talante se llenan la boca de lemas huecos y justificaciones infantiles con la intención de presentar al PP como al coco y a Zapatero como al padre que, aun con sus defectos, mantendrá a la prole de españolitos a salvo de la derecha.

Toda esta exhibición de dramatismo que adereza al “paremos a la derecha” ha calado entre gran parte de la izquierda, que ve en el voto al PSOE el único efectivo para aplacar la embestida electoral de la derecha. Aturdido por el miedo, este sector social no repara en que, desde una perspectiva política zurda, es tan importante votar conscientemente para que la derecha no vuelva al poder, como no desatender el contenido de un programa de izquierdas. Porque en el momento que se da por válido el simplismo categórico que vincula las ideas de izquierdas a una sigla, no solo se cae en el partidismo acrítico, sino que se corre el riesgo de que la derecha se cuele en la ‘casa grande de la izquierda’ por la puerta de atrás. Y de esto último hay evidencias: basta con echar un vistazo a las propuestas electorales del PSOE para comprobar que tanto el modelo económico de Solbes (rebajas de impuestos progresivos y aumento de los regresivos) como las políticas de infraestructuras para el transporte de Magdalena Álvarez (construcción masiva de líneas ferroviarias de alta velocidad y de autopistas) son  idénticas a las que defiende el PP.

El electorado de izquierdas debe evitar que la vorágine propagandística del miedo reduzca los ejercicios de reflexión a una sola jornada. Porque ante estas elecciones, como diría Aristóteles, “aquel que se sobreponga al miedo será realmente libre”. Libre para pensar, libre para comparar y libre para votar.

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5 comentarios para “Miedo”

  1. Ramón Dice:

    Simplemente gracias, por publicar esta maravilla de espacios donde uno recobra la ilusión por la política, donde uno puede acordarse que la izquierda no es lo que pintan estos mediocres actos a golpe de cheque y talón, donde uno se acuerda que de vez en cuando penser no es un don ni una casualidad sino un ejercicio de voluntad del que quiere privarnos el bipartidismo, acordarse que no existe mayor alternativa a lo que vende que opinar desde el principio y la integridad de los valores y no desde el final y la desintegración de las ideas. Gracias por tener este espacio tan maravilloso y gracias a la existencia de la alternativa del pensamiento impuesto a golpe de cheque y paternalismo.

  2. manuelmazon Dice:

    Hola Ramón.

    Hay veces en que se agota el aliento de tanto clamar en el desierto. Hay veces, incluso, en las que se pierde la ilusión y dan ganas de retirarse a la orilla del camino, dejando que el mundo siga su irracional carrera hacia no se sabe dónde. Pero mensajes como el tuyo reconfortan y son como un maná que llena las alforjas de fuerza e ilusión para seguir caminando y clamando por otro mundo más justo.

    Gracias por visitar mi blog y dejarme este bonito comentario.

    Salud.

  3. Rudi Dutschke Dice:

    http://es.youtube.com/watch?v=5MMEB6RbPnc

  4. Rudi Dutschke Dice:

    es.youtube.com/watch?v=5MMEB6RbPnc

  5. manuelmazon Dice:

    Hola Rudi.

    Aun recuerdo las huelgas del curso 2001-2002 en contra de la LOU. Efectivamente, ZP nos ha fallado.

    Como dice el vídeo, tomo nota.

    Salud.

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