La derecha en Cuaresma
Desde hace poco menos de un mes se puede leer por las calles de Cataluña la buena nueva de Durán i Lleida que, con pose de intelectual, firma en sus carteles frases como “La gent no se’n va del seu país per ganes sinó per gana. Però a Catalunya no hi cap tothom” (La gente no se va de su país por ganas sino por hambre. Pero en Cataluña no cabe todo el mundo). El mensaje, que puede parecer inocuo por la primera sentencia, pone de manifiesto el planteamiento irresponsable que la coalición nacionalista hace de la inmigración, al reconocer parte del origen del problema y manifestarse en favor de paliar únicamente las consecuencias que conciernen a su terruño. De la misma manera, la consigna deja al descubierto la inspiración xenófoba desde la que Convergencia y Unió (CiU) propone implícitamente medidas restrictivas de la inmigración. Ante este empacho de odio maquillado de formalidad, a Durán le ha crecido un bigote hitleriano en cada cartel de CiU pegado en Barcelona. No es para menos.
Por su parte, Mariano Rajoy ha obsequiado recientemente al populacho con un guiño al más puro estilo Le Pen: el ‘contrato de integración’ para los inmigrantes. La propuesta, además de ser innecesaria por pretender dotar de herramientas represivas a una legislación no precisamente parca en mecanismos de control de la inmigración, destila un tufillo racista que seguro habrá encandilado a muchas narices arias huérfanas de un referente político de derecha integrista. Con ello, Rajoy ha dado un paso de gigante para ganarse la confianza de los cafres que aun dudaban entre dar su voto al Partido Popular (PP) o a Democracia Nacional.
Pero lo más rancio del capítulo de presentación del ‘contrato de integración’ fueron las declaraciones de Miguel Arias Cañete al hilo de la propuesta. El ex-Ministro de Agricultura, que ya en 2000 deleitase a propios y extraños con la frase “el Plan Hidrológico Nacional saldrá por cojones”, dio continuidad a su papel de Torrente (el brazo tonto de la ley) y justificó el contrato de integración con argumentos que sonarían soeces y mezquinos en la conversación más barriobajera del peor bar de carretera del reino. Aunque Pizarro saliera al quite con la excusa barata de “un mal día lo tiene cualquiera”, las palabras de Arias Cañete reflejan el sentimiento de xenofobia y clasismo al que apela el PP con esta propuesta en plena precampaña electoral.
La confluencia entre CiU y PP en esta y en otras muchas cuestiones propias de la derecha más retrógrada no es un secreto. Prueba de ello fue la coincidencia de Durán y Sirera en el acto ultracatólico organizado por el Pacto por la Vida y la Dignidad en defensa de la familia que tuvo lugar hace un par de semanas en Barcelona. Allí, entre lo más granado de la santurronería catalana, el Cardenal de Barcelona clamó a los cielos en contra del aborto, los matrimonios homosexuales y el divorcio.
Visto lo visto, la derecha más rancia parece dispuesta a liberarse de sus complejos en esta carrera electoral. De esta forma, tanto el PP como CiU han puesto fin al carnaval de la moderación y se han quitado la careta centrista para exhibir su perfil más beato y nacionalista-excluyente. Ha llegado la Cuaresma.

La derecha en Cuaresma by
Manuel Enrique Mazón Menargues is licensed under a
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22 Febrero, 2008 a las 2:38 am
Vaya Manu… te keda algun payaso por descabezar? jajaja
22 Febrero, 2008 a las 2:52 am
Hola Roberto.
Nunca he descabezado ni descabezaré a nadie. Únicamente respondo a las sandeces de los politicastros guiándome por un poema de Mario Benedetti titulado ‘Contraofensiva’:
Si a uno
le dan
palos de ciego
la única
respuesta eficaz
es dar
palos
de vidente.
Salud.